lunes, 8 de diciembre de 2014

Historia de Venezuela I De la Civilización Moderna a la Colonialidad del Poder Eloy Reverón

La caída de Constantinopla bajo el dominio de los turcos, privaría a la periferia del mundo mediterráneo de la posibilidad de comerciar con China y la ruta del centro comercial mundial de 1453, y todas las fuerzas históricas que se desataron de esa circunstancia. Allí está la importancia de un hecho transcendental que ha sido motivo para establecer un antes y un después distintos, lo que marca un nuevo rumbo a la historia. En el caso de la Edad Moderna, el nacimiento de una nueva civilización. La civilización europea. Llamada también Occidental, aunque desde nuestro punto de vista se encuentra a nuestro oriente, tal como la China nos queda hacia occidente, aunque nuestra mentalidad colonizada la piense como si estuviéramos en Europa.

Vamos a reflexionar un poco sobre la civilización moderna, más allá de lo que hemos comentado en relación a la Edad Moderna y la Modernidad. Civilización Moderna desde la perspectiva del establecimiento de un orden civilizatorio que gira en torno a valores diferentes a los del mundo antiguo o de lo que ellos llamaron Edad Media.
En el DRAE, moderno está identificado como un adjetivo perteneciente o relativo al tiempo de quien habla o a una época reciente. ¿Y entonces contemporáneo? Contemporáneo de la misma época. Francois Gizot (1787 1874) historiador francés nos habla de civilización europea como la civilización que surge de las ruinas del Imperio Romano. Ya para 1839, fecha de publicación de la versión en español de su Historia General de la Civilización Europea o (Curso de Historia Moderna), establece en el mismo subtítulo un período comprendido entre la caída del Imperio Romano hasta la Revolución Francesa. Lo relevante es que revela un sentido civilizatorio de Europa.

Alude Gizot a una vinculación con la “perfección de la vida social, el desenvolvimiento de la sociedad propiamente dicha, de las relaciones de los hombres entre sí. (…), la más viva actividad, y la mejor organización de las relaciones sociales: de una parte una producción siempre en aumento, de fuerza y de bienestar material, y de otra la más equitativa distribución de ese mismo bien estar entre todos los individuos de la sociedad.” (p12) No hace falta ahondar mucho en la lectura ni en el análisis del discurso de este historiador para darnos cuenta de que la idea de civilización moderna está vinculada al mundo surgido de las ruinas del Imperio Romano. Pero sobre todo a la presencia de una vida de mayor entendimiento donde el individuo goza del bien estar social, generado por esa fe en el progreso. Pero eso es en 1830, y en Francia habla de humanismo como algo propio de la vida en la ciudad, pero como algo que se hace presente pero sin pensar de dónde llegó ese humanismo.
En su lugar Gizot asume esta posición: “Va por fin la civilización europea, permítaseme decirlo, de acuerdo con la verdad eterna, ha entrado por fin en el vasto plan de la providencia: marcha de conformidad con las miras del Ser supremo. Tal es el principio racional de su superioridad” (pp 37-38)
En esta imagen, el pintor Eugène Delacroix,
ilustra la IV Cruzada,
precisamente sobre Constantinopla
 1.- La organización municipal; 2.- El patronazgo militar; 3.-  La invasión agarena (árabe)
Gizot habla de las cruzadas como un hecho universal y europeo, la cristiandad como un elemento común de la Europa como nación. ¿De dónde viene ese fervor por conquistar los lugares santos? Cuando en el siglo XIII los musulmanes avanzan sobre Asia, ya nadie quiere conquistar Tierra Santa. En todo caso son empresas particulares y aisladas. Se pregunta Guizot ¿qué ha pasado?, el odio ciego hacia los musulmanes reflejado en las primeras cruzadas ya no está presente, por ejemplo en las crónicas de Guillermo de Tiro. No parece percatarse Gizot que este hombre es nacido en 1130, y pertenece a una segunda generación de cristianos establecidos en Jerusalén. …, nos dieron las cruzadas por primero y principal efecto, la emancipación del espíritu, un grande adelanto en los conocimientos, mayor extensión en las ideas, mucha más libertad en emitirlas.”(p.223)
La reflexión de Gizot avanza hacia el reconocimiento de la existencia, no solo de una cultura diferente, sino más adelantada. En la siguiente página se acerca al asunto sin rodeos. “Halláronse en contacto no solo con dos civilizaciones diferentes, sino mucho más adelantadas que las de su patria: tales eran el pueblo griego, y la sociedad musulmana.(p224)
Da cuenta de las investigaciones de Jean Pierre Abel-Remusat (1788 1832) pionero sinólogo francés quién menciona a los primeros lazos diplomáticos y comerciales que establecen los europeos a partir del siglo XII, da razón de religiosos italianos, franceses y flamencos, se vieron honrados con misiones diplomáticas en la corte del Gran Kan. A partir de allí, numerosos viajeros y aventureros que regresaron a Europa con sus historias y con el respectivo aprendizaje de aquellas culturas.
Pero el salto cuántico definitivo es percibido a partir de la caída de Constantinopla y el éxodo de intelectuales griegos a Florencia, con la creación de la Biblioteca y la Academia Platónica dentro de un movimiento cultural que será identificado como el humanismo.
 Cuando preguntamos la diferencia entre Modernidad y Edad Moderna. La idea es para que sitúen a la Edad moderna como un período histórico, y a la Modernidad como el acontecer, el aprendizaje, las situaciones políticas y geoestratégicas que sacaron a aquellos reinos europeos Castilla, León y Portugal,  impulsados por las finanzas y el talento Florentino encarnado en personajes como Américo y Simonetta Vespucci, Nicola Maquiavelo, Pico de la Mirándola, sobre todo este último, el menor de los Humanistas, financiados por los Medici, después que no podían invertir su dinero en comercio con la China porque los turcos serraron el paso de la Ruta para la el comercio de la Seda y las especias de Oriente.
La modernidad surge en dos caras, la cara dominadora de un Pico de la Mirándola quien dice que el ser humano puede conquistar el mundo porque dispone con los medios para hacerlo. Así entran en la modernidad. El tema es que la modernidad tiene otra cara, la cara que ellos no reconocen como humanos, es el dominado, el excluido, el indio y todos sus descendientes a quienes llaman sudacas. El excluido, el otro, no existe para ellos desde su humanidad, los humanos son ellos, no reconocen, ni al pobre, ni al negro ni al indio como a un igual. Eso es la modernidad como concepto hegemónico. Latinoamérica es la otra cara, la olvidada, la excluida de esa modernidad. La historia como concepto estratégico les dice no, somos transmodernos: trascendemos la modernidad en la teoría revolucionaria de Simón Bolívar, y todos los filósofos que tras su praxis revolucionaria han contribuido a construir la filosofía latinoamericana como liberación. Por allí van los tiros
En la sala de sesiones de la Sociedad Patriótica, club revolucionario de caracas, Simón bolívar, en un vehemente discurso, exige la pronta declaración de la independencia de Venezuela por el Congreso Nacional. Estas palabras fueron pronunciadas durante la noche del 3 al 4 de julio de 1811

No es que hay dos congresos. ¿cómo fomentarán el cisma los que conocen más la necesidad de la unión? lo que queremos es que esa unión sea efectiva y para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar, para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue una mengua, hoy es una traición. Se discute en el congreso Nacional lo que debiera estar decidido. ¿y qué dicen? que debemos comenzar por una confederación, como si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera. Que debemos atender a los resultados de la política de España. ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres? esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! trescientos años de calma ¿no bastan? la Junta Patriótica3 respeta, como debe, al congreso de la nación, pero el congreso debe oír a la Junta Patriótica, centro de luces y de todos los intereses revolucionarios.

Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana: vacilar es perdernos.
Que una comisión del seno de este cuerpo lleve al soberano congreso estos sentimientos.

Esta visión de trescientos años en retrospectiva no es fortuita. Es una visión estratégica de la historia. Luce el estratega que puede sentir la independencia como una consecuencia de la Conquista. Esto que parece trivial, o hasta una locura, es simplemente la observación del plano temporal histórico, como un inmenso teatro de operaciones donde se debate la dialéctica de la resistencia y la dominación, cuando la primera es superior a la segunda, estamos camino hacia la liberación. Ese el tema de la historia estratégica. Lo pensaremos aparte.

Por ahora nos interesa dejar sentado, que desde ese movimiento, el de los humanistas está el menor de ellos, Pico de la Mirandola, quien lanza la idea de que el ser humano está destinado a la conquista del mundo porque ya posee todas las cualidades y los medios para hacerlo. Esto sale del mismo lugar en Florencia, de donde sale Américo Vespucci, a quien debemos el nombre a Nuestra América, como la llamara por primera vez Francisco de Miranda, y lo acuñara José Martí. El tema es que es también desde Florencia donde sale la idea de hacerla nuestra. En ese tema de nuestra es donde está la médula del asunto.

Tenemos entonces que el llamado descubrimiento de América, es una empresa florentina, están las finanzas de la empresa, está también la ideología que se acomoda tras ella. El ser humano dice Pico. El tema es precisamente ese ¿Quién es el ser humano para el dominador? Simplemente los dominadores, el resultado de aquella empresa, serán llamados indios, aunque no fueran de La India, se les llamó así porque da lo mismo cuando se trata del otro, es distinto, el inferior. Pudieron haberlo llamado sudaca, total desde el punto de vista del dominador da lo mismo, el otro, la cara del otro dominado no es la cara de un igual, es el rostro de un dominado, incluso llegaron a poner en duda su condición humana. Hubo la polémica de si tenían o no alma los indios. De ese debate, desde ambos lados de la polémica saldrán dos visiones de la historia, la visión del dominador, que tratará de justificar su dominio; y la filosofía como liberación, como defensa de la humanidad de los indios. Una historia como liberación. La cual se opondrá a la colonialidad del poder. Pero ese tema lo vamos a exponer aparte. Por ahora la idea principal, lo que subyace en lo antes expuesto es que mientras América es sometida al poder colonial, Europa construye las bases del eurocentrismo, la Civilización Moderna.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Simón Bolívar Manifiesto de Cartagena

Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada  por un caraqueño.
15 de diciembre de 1812
[Conciudadanos]
                                                        Comentarios de Eloy Reverón
[1]
Libertar a la Nueva Granada de la suerte de Venezuela y redimir a ésta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta memoria. Dignaos, oh mis conciudadanos, de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables.
[2]
Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en medio de sus ruinas físicas y políticas, que siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria, he venido a seguir los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en estos Estados.
[3]
Permitidme que animado de un celo patriótico me atreva a dirigirme a vosotros, para indicaros ligeramente las causas que condujeron a Venezuela a su destrucción, lisonjiándome que las terribles y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida República, persuadan a la América a mejorar su conducta, corrigiendo los vicios de unidad, solidez y energía que se notan en sus gobiernos.
[4]
El más consecuente error que cometió Venezuela al presentarse en el teatro político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante; sistema improbado como débil y ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos períodos, con una ceguedad sin ejemplo.
[5]
Las primeras pruebas que dio nuestro gobierno de su insensata debilidad, las manifestó con la ciudad subalterna de Coro, que denegándose a reconocer su legitimidad, la declaró insurgente, y la hostilizó como enemigo.
[6]
La Junta Suprema en lugar de subyugar aquella indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras fuerzas marítimas delante de su puerto, la dejó fortificar y tomar una actitud tan respetable que dejó subyugar después la confederación entera, con casi igual facilidad que la que teníamos nosotros anteriormente para vencerla, fundando la Junta su política en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ningún gobierno para ser por la fuerza libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos.
 [7]
Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del Gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se sintió extremadamente
conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal que bien pronto se vio realizada.
[8]
De aquí nació la impunidad de los delitos de Estado cometidos descaradamente por los descontentos, y particularmente por nuestros natos e implacables enemigos los españoles europeos, que maliciosamente se habían quedado en nuestro país, para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas conjuraciones les permitían formar nuestros jueces, perdonándolos siempre, aun cuando sus atentados eran tan enormes, que se dirigían contra la salud pública.

[9]
La doctrina que apoyaba esta conducta tenía su origen en las máximas filantrópicas de algunos escritores que defienden la no residencia de facultad en nadie para privar de la vida a un hombre, aun en el caso de haber delinquido éste en el delito de lesa patria. Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar; porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía habíamos enteramente concluido!
[10]
De aquí vino la oposición decidida a levantar tropas veteranas, disciplinadas y capaces de presentarse en el campo de batalla, ya instruidas, a defender la libertad con suceso y gloria. Por el contrario, se establecieron innumerables cuerpos de milicias indisciplinadas, que además de agotar las cajas del erario nacional con los sueldos de la plana mayor, destruyeron la agricultura, alejando a los paisanos de sus lugares e hicieron odioso el Gobierno que obligaba a éstos a tomar las armas y a abandonar sus familias.
[11]
Las repúblicas, decían nuestros estadistas, no han menester de hombres pagados para mantener su libertad. Todos los ciudadanos serán soldados cuando nos ataque el enemigo. Grecia, Roma, Venecia, Génova, Suiza, Holanda, y recientemente el Norte de América, vencieron a sus contrarios sin auxilio de tropas mercenarias siempre prontas a sostener el despotismo y a subyugar a sus conciudadanos.
[12]
Con estos antipolíticos e inexactos raciocinios fascinaban a los simples; pero no convencían a los prudentes que conocían bien la inmensa diferencia que hay entre los pueblos, los tiempos y las costumbres de aquellas repúblicas y las nuestras. Ellas, es verdad que no pagaban ejércitos permanentes; mas era porque en la antigüedad no los había, y sólo confiaban la salvación y la gloria de los Estados, en sus virtudes políticas, costumbres severas y carácter militar, cualidades que nosotros estamos muy distantes de poseer. Y en cuanto a las modernas que han sacudido el yugo de sus tiranos, es notorio que han mantenido el competente número de veteranos que exige su seguridad; exceptuando al Norte de América, que estando en paz con todo el mundo y guarnecido por el mar, no ha tenido por conveniente sostener en estos últimos años el completo de tropa veterana que necesita para la defensa de sus fronteras y plazas.
[13]
El resultado probó severamente a Venezuela el error de su cálculo, pues los milicianos que salieron al encuentro del enemigo, ignorando hasta el manejo del arma, y no estando habituados a la disciplina y obediencia, fueron arrollados al comenzar la última campaña, a pesar de los heroicos y extraordinarios esfuerzos que hicieron sus jefes por llevarlos a la victoria. Lo que causó un desaliento general en soldados y oficiales, porque es una verdad militar que sólo ejércitos aguerridos son capaces de sobreponerse a los primeros infaustos sucesos de una campaña. El soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez, porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna.
[14]
La subdivisión de la provincia de Caracas, proyectada, discutida y sancionada por el Congreso Federal, despertó y fomentó una enconada rivalidad en las ciudades y lugares subalternos, contra la capital; ?la cual, decían los congresales ambiciosos de dominar en sus distritos, era la tirana de las ciudades y la sanguijuela del Estado?. De este modo se encendió el fuego de la guerra civil en Valencia, que nunca se logró apagar con la reducción de aquella ciudad; pues conservándolo encubierto, lo comunicó a las otras limítrofes, a Coro y Maracaibo; y éstas entablaron comunicaciones con aquéllas, facilitaron, por este medio, la entrada de los españoles que trajo consigo la caída de Venezuela.
[15]
La disipación de las rentas públicas en objetos frívolos y perjudiciales, y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores, provinciales y federales, dio un golpe mortal a la República, porque la obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otras garantías que las fuerzas y las rentas imaginarias de la confederación. Esta nueva moneda pareció a los ojos de los más, una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros cuyo precio era incierto y aun ideal. El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre.
[16]
Pero lo que debilitó más el Gobierno de Venezuela fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo para que se rija por S mismo, rompe los pactos sociales y constituye a las naciones en anarquía. Tal era el verdadero estado de la Confederación. Cada provincia se gobernaba independientemente; y a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía iguales facultades alegando la práctica de aquéllas, y la teoría de que todos los hombres y todos los pueblos gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo el gobierno que les acomode.
[17]
El sistema federal, bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados. Generalmente hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por S mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano; virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano.
[18]
Por otra parte, ¿qué país del mundo, por morigerado y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal? No es posible conservarlo en el tumulto de los combates y de los partidos. Es preciso que el Gobierno se identifique, por decirlo así, el carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean . Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si con calamitosos y
turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a las leyes, ni constituciones, ínterin no se restablece la felicidad y la paz.
[19]
Caracas tuvo mucho que padecer por defecto de la confederación, que lejos de socorrerla le agotó sus caudales y pertrechos; y cuando vino el peligro la abandonó a su suerte, sin auxiliarla con el menor contingente. Además, le aumentó sus embarazos habiéndose empeñado una competencia entre el poder federal y el provincial, que dio lugar a que los enemigos llegasen al corazón del Estado, antes que se resolviese la cuestión de si deberían salir las tropas federales o provinciales, o rechazarlos cuando ya
tenían ocupada una gran porción de la Provincia. Esta fatal contestación produjo una demora que fue terrible para nuestras armas. Pues las derrotaron en San Carlos sin que les llegasen los refuerzos que esperaban para vencer.
[20]
Yo soy de sentir que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendrán las más completas ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de bandidos que infestan nuestras comarcas.
[21]
Las elecciones populares hechas por los rústicos del campo y por los intrigantes moradores de las ciudades, añaden un obstáculo más a la práctica de la federación entre nosotros, porque los unos son tan ignorantes que hacen sus votaciones maquinalmente, y los otros tan ambiciosos que todo lo convierten en facción; por lo que jamás se vio en Venezuela una votación libre y acertada, lo que ponía al gobierno en manos de hombres ya desafectos a la causa, ya ineptos, ya inmorales. El espíritu de partido decidía en todo, y por consiguiente nos desorganizó más de lo que las circunstancias hicieron. Nuestra
división, y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud.

[22]
El terremoto del 26 de marzo trastornó, ciertamente, tanto lo físico como lo moral, y puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela; mas este mismo suceso habría tenido lugar, sin producir tan mortales efectos, si Caracas se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad, que obrando con rapidez y vigor hubiese puesto remedio a los daños, sin trabas ni competencias que retardando el efecto de las providencias dejaban tomar al mal un incremento tan grande que lo hizo incurable.
[23]
Si Caracas, en lugar de una confederación lánguida e insubsistente, hubiese establecido
un gobierno sencillo, cual lo requería su situación política y militar, tú existieras ¡Oh
Venezuela! y gozaras hoy de tu libertad.
[24]
La influencia eclesiástica tuvo, después del terremoto, una parte muy considerable en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas, y en la introducción de los enemigos en el país, abusando sacrílegamente de la santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil. Sin embargo, debemos confesar ingenuamente que estos traidores sacerdotes se animaban a cometer los execrables crímenes de que justamente se les acusa porque la impunidad de los delitos era absoluta, la cual hallaba en el Congreso un escandaloso abrigo, llegando a tal punto esta injusticia que de la insurrección de la ciudad de Valencia, que costo su pacificación cerca de mil hombres, no se dio a la vindicta de las leyes un solo rebelde, quedando todos con vida, y los más con sus bienes.
[25]
De lo referido se deduce que entre las causas que han producido la caída de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su constitución, que, repito, era tan contraria a sus intereses como favorables a los de sus contrarios. En segundo, el espíritu de misantropía que se apoderó de nuestros gobernantes. Tercero: la oposición al establecimiento de un cuerpo militar que salvase la República y repeliese los choques que le daban los españoles. Cuarto: El terremoto acompañado del fanatismo que logró sacar de este fenómeno los más importantes resultados; y últimamente las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que hicieron descender la patria al sepulcro.
[26]
Estos ejemplos de errores e infortunios no serán enteramente inútiles para los pueblos de la América meridional, que aspiran a la libertad e independencia.

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La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela; por consiguiente debe evitar los escollos que han destrozado a aquella. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada la reconquista de Caracas. A primera vista parecerá este proyecto inconducente, costoso y quizá impracticable; pero examinando atentamente con ojos previsivos, y una meditación profunda, es imposible desconocer su necesidad como dejar de ponerlo en ejecución, probada la utilidad.
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Lo primero que se presenta en apoyo de esta operación es el origen de la destrucción de Caracas, que no fue otro que el desprecio con que miró aquella ciudad la existencia de un enemigo que parecía pequeño, y no lo era considerándolo en su verdadera luz.
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Coro ciertamente no habría podido nunca entrar en competencia con Caracas, si la comparamos, en sus fuerzas intrínsecas, con ésta; más como en el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política, no debió el Gobierno de Venezuela, por esta razón, haber descuidado la extirpación de un enemigo, que aunque aparentemente débil tenía por auxiliares a la Provincia de Maracaibo; a todas las que obedecen a la Regencia; el oro y la cooperación de nuestros eternos contrarios, los europeos que viven con nosotros; el partido clerical, siempre adicto a su apoyo y compañero el despotismo; y sobre todo, la opinión inveterada de cuantos ignorantes y supersticiosos contienen los límites de nuestros estados. Así fue que apenas hubo un oficial traidor que llamase al enemigo, cuando se desconcertó la
máquina política, sin que los inauditos y patrióticos esfuerzos que hicieron los defensores de Caracas, lograsen impedir la caída de un edificio ya desplomado por el golpe que recibió de un solo hombre.
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Aplicando el ejemplo de Venezuela a la Nueva Granada y formando una proporción, hallaremos que Coro es a Caracas como Caracas es a la América entera; consiguientemente el peligro que amenaza a este país está en razón de la anterior progresión, porque poseyendo la España el territorio de Venezuela, podrá con facilidad sacarle hombres y municiones de boca y guerra, para que bajo la dirección de jefes experimentados contra los grandes maestros de la guerra, los franceses, penetren desde las Provincias de Barinas y Maracaibo hasta los últimos confines de la América meridional.
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La España tiene en el día gran número de oficiales generales, ambiciosos y audaces, acostumbrados a los peligros y a las privaciones, que anhelan por venir aquí, a buscar un imperio que reemplace el que acaban de perder.
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Es muy probable que al expirar la Península, haya una prodigiosa emigración de hombres de toda clase, y particularmente de cardenales, arzobispos, obispos, canónigos y clérigos revolucionarios, capaces de subvertir, no sólo nuestros tiernos y lánguidos estados, sino de envolver el Nuevo Mundo entero en una espantosa anarquía. La influencia religiosa, el imperio de la dominación civil y militar, y cuantos prestigios pueden obrar sobre el espíritu humano, serán otros tantos instrumentos de que se
valdrán para someter estas regiones.
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Nada se opondrá a la emigración de España. Es verosímil que la Inglaterra proteja la evasión de un partido que disminuye en parte las fuerzas de Bonaparte en España, y trae consigo el aumento y permanencia del suyo en América. La Francia no podrá impedirla; tampoco Norteamérica; y nosotros menos aún pues careciendo todos de una marina respetable, nuestras tentativas serán vanas.
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Estos tránsfugos hallarán ciertamente una favorable acogida en los puertos de Venezuela, como que vienen a reforzar a los opresores de aquel país y los habilitan de medios para emprender la conquista de los estados independientes.
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Levantarán quince o veinte mil hombres que disciplinarán prontamente con sus jefes, oficiales, sargentos, cabos y soldados veteranos. A este ejército seguirá otro todavía más temible de ministros, embajadores, consejeros, magistrados, toda la jerarquía eclesiástica y los grandes de España, cuya profesión es el dolo y la intriga, condecorados con ostentosos títulos, muy adecuados para deslumbrar a la multitud; que derramándose como un torrente, lo inundará todo arrancando las semillas y hasta las raíces del árbol de la libertad de Colombia. Las tropas combatirán en el campo; y éstos, desde sus gabinetes, nos harán la guerra por los resortes de la seducción y del fanatismo.
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Así pues, no queda otro recurso para precabernos de estas calamidades, que el de pacificar rápidamente nuestras provincias sublevadas, para llevar después nuestras armas contra las enemigas; y formar de este modo soldados y oficiales dignos de llamarse las columnas de la patria.
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Todo conspira a hacernos adoptar esta medida; sin hacer mención de la necesidad urgente que tenemos de cerrarle las puertas al enemigo, hay otras razones tan poderosas para determinarnos a la ofensiva, que sería una falta militar y política inexcusable, dejar de hacerlo. Nosotros nos hallamos invadidos, y por consiguiente forzados a rechazar al enemigo más allá de la frontera. Además, es un principio del arte que toda guerra defensiva es perjudicial y ruinosa para el que la sostiene; pues lo debilita sin esperanza
de indemnizarlo; y que las hostilidades en el territorio enemigo siempre son provechosas, por el bien que resulta del mal del contrario; así, no debemos, por ningún motivo, emplear la defensiva.
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Debemos considerar también el estado actual del enemigo, que se halla en una posición muy crítica, habiéndoseles desertado la mayor parte de sus soldados criollos; y teniendo al mismo tiempo que guarnecer las patrióticas ciudades de Caracas, Puerto Cabello, La Guaira, Barcelona, Cumaná y Margarita, en donde existen sus depósitos, sin que se atrevan a desamparar estas plazas, por temor de una insurrección general en el acto desepararse de ellas. De modo que no sería imposible que llegasen nuestras tropas hasta las puertas de Caracas, sin haber dado una batalla campal.
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Es una cosa positiva que en cuanto nos presentemos en Venezuela, se nos agregan millares de valerosos patriotas, que suspiran por vernos parecer, para sacudir el yugo de sus tiranos y unir sus esfuerzos a los nuestros en defensa de la libertad.
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La naturaleza de la presente campaña nos proporciona la ventaja de aproximarnos a Maracaibo por Santa Marta, y a Barinas por Cúcuta.
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Aprovechemos, pues, instantes tan propicios; no sea que los refuerzos que incesantemente deben llegar de España, cambien absolutamente el aspecto de los negocios y perdamos, quizás para siempre, la dichosa oportunidad de asegurar la suerte de estos estados.
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 El honor de la Nueva Granada exige imperiosamente escarmentar a esos osados invasores, persiguiéndolos hasta sus últimos atrincheramientos. Como su gloria depende de tomar a su cargo la empresa de marchar a Venezuela, a libertar la cuna de la independencia colombiana, sus mártires y aquel benemérito pueblo caraqueño, cuyos clamores sólo se dirigen a sus amados compatriotas los granadinos, que ellos aguardan con una mortal impaciencia, como a sus redentores. Corramos a romper las cadenas de aquellas víctimas que gimen en las mazmorras, siempre esperando su salvación de vosotros; no burléis su confianza; no seáis insensibles a los lamentos de vuestros hermanos. Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido, y libertad a todos.

Cartagena de Indias, diciembre 15 de 1812.

Simón Bolívar

lunes, 1 de diciembre de 2014

Edad Moderna y Modernidad Eloy Reverón

Cuando estudiábamos en el Bachillerato, aquella asignatura identificada como Historia Universal, nos hacían grabar en nuestra memoria que la Edad Moderna comenzaba con la toma de Constantinopla por los turcos en 1453. 

Todo el mundo está de acuerdo, y raras veces levanta alguien la mano para preguntar, dónde quedaba Constantinopla, porque una vez llegados los turcos, será en adelante Estambul. Y mucho menos, ¿Qué tiene que Ver la Historia de Venezuela con ese asunto? 

Comenzaremos advirtiendo que le hemos colocado una estrella en el sur del Mar Negro. Ese pequeño paso con más aspecto lejano de puente entre Oriente del Mediterráneo hacia la ruta del comercio entre China e India con los Estados Venecianos, Florencia e incluso el puerto de Génova. 




Antes de precisar la importancia geopolítica, pensemos en la ciudad de Constantinopla en los tiempos del Imperio Romano. Recordemos al Emperador al cual le debió su nombre. Flavio Valerio Aurelio  Constantino.
El fue el primer emperador romano en abrazar la fe cristiana, al menos esa fue su manifestación pública, no puedo estar seguro si lo hizo por conveniencia política o por fe. El tema es que los bizantinos quedaron bajo los influjos de Oriente, y Roma bajo los influjos de las Bárbaros. 
Para volver a la pregunta que había quedado en el aire: ¿Qué tenía que ver Constantino o Constantinopla con la historia de Nuestra América? No la podemos responder en este momento, pero nos interesa tener en cuenta de que el la empresa de la dominación colonial fue un asunto estrechamente ligado a la Cristiandad. Y además, es este Constantino I, quien presumimos se cambió a la religión cristiana, justo antes de que el Cristianismo se convirtiera en Cristiandad. A este respecto, vamos a establecer un enlace lo más pronto posible para aquellos que quieran ahondar en este asunto de mucha importancia. 

Por ahora es necesario volver a Constantinopla Bizantina y su importancia económica, para preparar el terreno para los asuntos geopolíticos que nos interesa destacar.

Los influjos que los bizantinos recibían de su relación con la la fuente original de la luz de la cultura y el conocimiento: El Oriente. A qué se referían "los iniciados" con la alegoría de la Luz que viene de Oriente. Todo está vinculado con el contacto cultural que implicaba el comercio de la seda y demás especias que importaban de Oriente. Demos un vistazo a lo que entonces se reconocía como ruta de la seda, la cual, desde tres siglos antes de Jesucristo, había comenzado a ser transitada.



Lo que más tarde sería Europa, al lado de este mundo, tanto desde el punto de vista económico como cultural, era como un cero a la Izquierda. Si nos salimos del esquema eurocéntrico de la mal llamada historia universal, podríamos pensar en El Renacimiento, como una epidemia cultural que llegó de Oriente, tanto por el norte, como por el sur. Pero esto fue obra tanto de la cultura árabe, por el sur, como de la persa Bizantina como por el oriente mediterráneo. 
 En esta gráfica de la izquierda, nos interesa que aprecien ¿Cuál es la posibilidad de comercio que les queda a los Estados Venezianos para re invertir el capital que habían acumulado comerciando con Oriente. Con esto subimos el primer paso para visualizar la diferencia entre Edad Moderna y Modernidad. La parte correspondiente a los asuntos culturales y económicos, y cómo política y religión van a ir perfilando otro concepto, el de civilización moderna.

 Constantinopla

Ubicada en un lugar estratégico donde los griegos habían establecido un emplazamiento identificado con el nombre de Byzantion en el siglo VII antes de Cristo. Construida por orden del Emperador Flavio Valerio Aurelio Constantino I, entre los años 324 y 330. Está protegida por una muralla de costa a costa por occidente, lo demás el mar. El punto de más estrecho paso marítimo entre el mar Mediterráneo y el mar Negro, de un lado Europa, y del otro lado, Asia. El paso comercial por excelencia.
 
Atlas Histórico, G Duby, 1987
En el año 325 fue celebrado el Primer Concilio de Nicea donde la fraternidad cristiana comienza a adquirir la estructura de la Cristiandad.  Fue organizada en Patriarcados y Diócesis; los patriarcados iniciales fueron establecidos en Roma, Antioquía, Alejandría y Jerusalén, representados por sus respectivos arzobispos.  

Fue sitiada por los musulmanes del Califato de Omeya en el año 717 718. Y en 1204 saqueada y destruida por la Cuarta Cruzada en alianza con los venecianos.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Visión Estratégica de la Historia Eloy Reverón

Tanto para el militar en la guerra, como para el político en la diplomacia, es imprescindible contar con un concepto de historia estratégica. El conflicto que afecta todo acontecer histórico, cultural, económico, social y político está dado por una constante histórica secular en nuestra América. La confrontación de dos fuerzas agrupadas en oposición. La fuerza del dominio colonial frente a la fuerza de resistencia liberadora. Ningún hecho histórico, por más insignificante que parezca, puede escapar a esta realidad histórica.

La Fuerza de Dominio Colonial
opuesta a la 
Fuerza de Resistencia Liberadora
Elevada a la sumatoria
de las Potencias Coloniales
Para la aplicación eficaz de las estrategias y soluciones tácticas en virtud de la seguridad y defensa integral, ha sido necesario  enfocar una visión histórica capaz de apreciar y valorar las dos fuerzas en conflicto, ... Ver más...

sábado, 1 de noviembre de 2014

José Manuel Bricenio Guerrero Al Oriente Eterno

Se ha ido nuestro maestro. Hemos dicho adiós al traje que lo vistió durante su presencia entre nosotros. Ahora más que nunca vive entre nosotros. Nos dice todo lo que nos quiso decir durante todos estos años. Nos lo seguirá diciendo para siempre. Allá, en la inmortalidad de sus dioses paganos. En la inmortalidad de su pensamiento plasmado en su obra.

En la Feria del Libro 2009
La Primera vez que supe de su existencia estaba en Mérida conversando con el profesor Simón Noriega, entonces profesor en la Escuela de Historia en la ULA. Sería algo así como 1975. Por los momentos, me conformé con conocerle a través de sus libros. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

El currículo Eloy Reverón

La palabra currículo proviene del latín, curriculum, sustantivo utilizado para designar una pequeña carrera de carretas. También entendido como el curso en el transcurrir de algo. El diccionario RAE lo define como plan de estudio. Para ubicarlo en el contexto de nuestra realidad actual venezolana partimos de las cinco acepciones otorgadas por notables educadores foráneos, quienes hicieron aportes a los términos currículum y curricular, los cuales fueron recopilados por la profesora (W. Guzmán 2010) en la cual enumera 1.- Una estructura organizada de conocimiento; 2.- Un sistema tecnológico de producción; 3.- Plan de Instrucción o programa o índice de contenido de los puntos a tratar durante un curso determinado de aprendizaje; 4.- Un conjunto de experiencias de aprendizaje; 5.- Reconstrucción y propuesta de acción.


Antes de reflexionar en los detalles que nos suministran las extensas citas de autores, cuyas válidas reflexiones, provienen de realidades distintas a la nuestra, fue precisa la ubicación en el contexto histórico de la realidad donde connotados educadores venezolanos como Ramón Uzcátegui, de la Escuela de Educación de quien nos abre el panorama mostrándonos los trabajos de  Pascual Mora y García J de la Universidad de Los Andes en Mérida, en los cuales colocan en evidencia la existencia de una serie de lineamientos para la historia de la actividad curricular en Venezuela, la cual tiene preponderancia en nuestro país, mucho antes de que llegara a los ámbitos académicos la modalidad del uso del término currículo, diseño curricular, o curricular; realidad que el profesor Uzcátegui destaca de la siguiente manera refiriéndose al …, esfuerzo importante en situar las formas de organización de la experiencia en sus coordenadas temporales y espaciales.”(Uzcátegui p 2) Para este trabajo trató, lo que consideró, como las “referencias más emblemáticas referidas al desarrollo del currículo en el proceso de institucionalización de la educación escolar en Venezuela.” Nada más con esta introducción elaborada por el docente, comienzan a conformarse en nuestra mente los primeros lineamientos para establecer el mapa mental sobre el tema curricular.

Una de las primeras características que salen a la luz en el discurso de Uzcátegui es que tanto los problemas curriculares como la teoría curricular, van más allá de meros asuntos técnicos para implicar complejas decisiones políticas y pedagógicas elaboradas en la fragua del entorno cultural, las intenciones educativas prescritas, las prácticas históricas acumuladas en materia de experiencia escolar y de la disposición de información proveniente de los agentes interventores quienes sancionan y realizan las decisiones curriculares. Todo esto para argumentar que el currículo es una construcción histórico - cultural que ha de ser vista en su justa dimensión espacio temporal convergente entre el pasado y el presente en virtud de la proyección de la formación del ser en el contexto de la vida escolar.  
  

Comenzamos a vislumbrar el término currículo como relativo a las formas de organización de la enseñanza derivadas de cada momento histórico acorde a sus respectivos modos de pensar vigentes en cada uno de ellos durante la evolución de nuestra sociedad y en las instituciones escolares que fueron surgiendo en Venezuela. También nos acerca Uzcátegui a su visión que considera … que lo más específico de la vida escolar, el aspecto que diferencia a esta institución de otras es la configuración de su crurrículo, en ella se expresan los cometidos de la institución.( Uzcátegui p.3)

Buscando la etimología de la palabra educar, tanto en la acepción ido europea como en la griega está vinculada a la acción de guiar. En latín ducere, de origen indoeuropeo que significa guiar. Del griego proviene pedagogo, compuesto por paidon παιδίον que significa niño y agogos  γωγος que significa conducir. El pedagogo, quien guía a los niños, el andragogo, quien guía a los hombres  ἀνήρ.   A partir de esta idea concebimos la educación como el arte de guiar en la búsqueda de los saberes.

Destaca varios focos de atención en la percepción de la historia del currículo en Venezuela. Primero, como dato de la configuración de la escuela tomando como punto de partida las asignaturas o materias impartidas; Segundo, como resultante de la incorporación de criterios pedagogos en la organización técnica de la enseñanza expresada en los programas de enseñanza, los cuales establecieron una conducta pedagógica acordada con los agentes educativos para acometer sus objetivos. Tercero, a partir de la apertura de cátedras, seminarios y asignaturas en las universidades venezolanas con la nomenclatura “currículo”; Cuarto foco de atención lo constituye el estado del arte de la noción “currículo” en los trabajos y reflexiones publicadas que se han dedicado a teorizar sobre este tópico. Finalmente, el quinto foco de su atención gira en torno a los puntos de discusión y controversias suscitadas en torno a los contenidos que la educación debe impartir, y en las reformas que se experimentan en los niveles y modalidades del sistema escolar, más específicamente en la actualidad venezolana, la discusión en torno al “Currículo Bolivariano”


Hasta el presente nos interesa anotar que Ramón Uzcátegui afirma en sus conclusiones que “… el currículo, o sus equivalentes, a lo largo de la historia ha estado patente en la mentalidad pedagógica de los venezolanos.” (p25) . Lo relevante es que el autor no pretendió ser exhaustivo en cuanto a la enunciación de los focos, o proyecciones del conocimiento al respecto, sino ha tenido la idea de someter a discusión las valorizaciones que elaboró sobre el tema partiendo de la memoria educativa venezolana, y sobre todo que para que todo lo relacionado a currículo nos pueda ser útil, debemos comenzar por conocer su Historia, con mayúscula comenzando  por “las muestras más evidentes del proceso de configuración de la enseñanza en la escuela.”  Revisando la historiografía educativa Venezolana para identificar las manifestaciones más emblemáticas de esta disciplina en nuestra memoria histórica.

Bibliografía

Bravo J. Luis, (1990) Temas de Educación, Curriculum y Tecnología Educativa. Caracas, Ediciones Dolvia C.A.

Guzmán, Wendy (2010) Currículo, Módulo Curriculum, curso On Line, UCSAR, 2014.

Mora García, Pascual J. (2004) El curriculum como historia (Aproximación de la historia del currículo en Venezuela) Revista de Teoría y Didática de las Ciencias Sociales, Mérida, Venezuela Enero Diciembre N 9 pp 49 74

Rossi Mariana & Grinberg Silvia Proyecto Educativo Institucional, Barcelona, España

ROSSI, M. y GRINBERG, S. (2005):”Proyecto Educativo Institucional” Acuerdos para hacer la escuela. Buenos Aires. Editorial Magisterio Río de la Plata. Bajado 10 09 2014. En:


Uzcátegui Ramón  “Elementos para la conformación de una historia del currículo desde la memoria educativa venezolana” Escuela de Educación, U.C.V., razktgui@gmail.com bajado http://www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/vrac/documentos/Curricular_Documentos/Evento/Ponencias_6/Uzcategui_Ramon.pdf  (18 sep 2014)

miércoles, 13 de agosto de 2014

Libertador... Un Simón Bolívar "de película" Eloy Reverón

Una película impecable desde el punto de vista artístico. Fue realizada con las más sutiles técnicas del encantamiento ideológico. Nos muestra el Bolívar que difundió en el mundo anglosajón, un escritor español nacido durante la definitiva decadencia de España como potencia imperial. Realizada desde otro imperio, en vía al reconocimiento de semejantes condiciones. ver más

lunes, 28 de julio de 2014

Texto de la Conferencia del Historiador Eloy Reverón en San José de Guaribe



Nuestra reflexión de hoy gira en torno a tres ideas fundamentales que anuncian el tema en el título de presentación. Aclaremos qué entendemos por Historia y luego por valores masónicos.
En primer lugar, no entendamos por historia la concepción general que se manejó durante los siglos XIX y XX. En el siglo XXI nos corresponde prestar atención a aquello que los filósofos de nuestros días han llamado la “Realidad Histórica”, o “Histórica”[i] a secas. El asunto ya no trata de relatar un “había una vez en un remoto lugar de un tiempo primordial donde nacieron y crecieron nuestros héroes favoritos”, ahora nos referimos a la vida que se formó, y se forma aún, en este espacio y tiempo donde nuestra vida social está involucrada en ella, no solamente como seres políticos, sino como seres vivos, con una herencia genética heredada de nuestros predecesores, frente a la responsabilidad de mejorar la vida para nuestros sucesores.
Pero no por ello debemos prescindir de lo económico, lo político, lo social, lo cultural, lo religioso, sino que debemos hacer énfasis en ellos y además, debemos prestar atención sobre aquello que constituye la quinta esencia de lo antes nombrado: la vida. La historia como vida. La evolución del arte de vivir en sociedad de manera fraternal con todos los seres vivos. Hermenéutica de la vida.
Estamos ante la vida del ser humano como ente biológico, igual que el sembradío que crece y necesita agua, tierra y sol para su subsistencia, la sociedad cosecha una historia que sembramos con el abono y semilla de nuestra conducta, nuestra moral y solidaridad fraterna. Estamos hablando de seres humanos que necesitan ponerse de acuerdo para subsistir en los mejores términos, de organizarse para vivir en sociedad. Para esos fines ha sido preciso unir esfuerzos y talentos, así surgen las instituciones y los valores que la cohesionan. La institución que nos ocupa hoy es la Masonería y su espacio vital, la logia.
La primera interrogante que surge: ¿Cuáles son los valores que cohesionan, que se religan para que exista una institución como la masonería? Para ello vamos a ponernos de acuerdo a fin de que todos entendamos por algo concreto a eso que llamamos masonería, lo hacemos desde su acepción más sencilla, su mínimo común múltiplo: una forma de socializar de estilo británico. Pero no perdamos de vista lo más importante, porque allí comenzó nuestra historia, allí comenzó nuestra vida, de allí provino la energía que hizo posible algo que hoy conocemos como Venezuela y la Independencia militar de América perpetuada en Ayacucho. Me refiero al Llano. Y nuestra reflexión de hoy gira en torno a ello. (click)

Todos los libros de historia y los diccionarios entienden a la masonería como un grupo de varones que se reúnen en lugares llamados logias. La palabra masón y sus variantes significan aquellos obreros que construían obras sacras, catedrales. No estamos hablando de alarifes ni de albañiles cualquieras. Es una clase trabajadora organizada en guildas o sindicatos, que protegían al arte de construir y a todos los que giraban en torno a ese objetivo. Para proteger a esa profesión establecieron el secreto profesional y una ética en torno a su práctica: la mazonería.
Sabemos que hubo un auge una era de la construcción de las grandes catedrales y hubo una decadencia de ese arte, hasta el punto de que ya no se requería más de la presencia de grandes corporaciones de constructores. Esta decadencia tiene una razón y motivo. Me refiero a algo tan grande y poderoso que acabó con una era de esplendor. Algo tan maligno y poderoso, que si no fue capaz de destruir las catedrales, detuvo el auge de su construcción y la llevó casi a la extinción del oficio. Me refiero al fanatismo religioso que por poco no destruye a la sociedad de entonces. (click)
Todos hemos oído hablar alguna vez de La Reforma, de la crisis cismática que dividió a la Iglesia, pero poco se habla de las causas o de los elementos que unieron fuerzas para hacer cambiar o dividir a la institución más poderosa del mundo pre moderno. La Iglesia.
Se habla del tema del cobro de dinero en efectivo para comprar indulgencias, vale decir, algo así como cobrar la visa, o el sello del pasaporte para entrar en el cielo a la hora de la muerte, y para librar a los seres queridos que habían fallecido, para librarlos de las llamas eternas del infierno. La gente creía todo eso con fervor porque tenía miedo. La gente asustada cree cualquier disparate que le induzcan bajo los efectos hipnóticos del temor. El tema es que el destino de los fondos económicos estaba destinado a construir la Catedral de San Pedro en Roma. Lutero acusó con los debidos argumentos, a la degeneración de la Iglesia, y propuso su rescate mediante la traducción del Libro Sagrado al idioma alemán. Alemán también fue aquel, que modernizó o mecanizó y combinó tres antiguos inventos chinos y los puso a funcionar en serie. Me refiero a la tinta, el papel y a la imprenta. La Biblia al alcance de todos, uno que sabía leer reunía su comunidad, podríamos decir, su logia, y hacía llegar la palabra de Dios sin intermediarios que cobraban excesivos honorarios por sus servicios. (click)
Resumimos siglos de “guerras santas”, el establecimiento de un poder intolerante, tan intolerante que no se podía seguir tolerando. No es un juego de palabras, señalamos siglos de intolerancia. La masonería institucionaliza espacios discretos donde la tolerancia encuentra refugio, se oxigena aunque sea durante la permanencia dentro de la logia, así surge el primer secreto y valor de la masonería, el secreto de la tolerancia. Tolerar a un protestante era considerado como si fuera un pecado sacrilegio y viceversa. Pero de esa tolerancia germinada dentro de las logias surgieron el amor fraternal y la solidaridad. Una forma civil o civilizada de manejar las diferencias.
Los mazones escrito con zeta son los obreros que se habían quedado sin trabajo por la decadencia de su oficio, institucionalizaron un modo de socializar típico de lo que sería en mundo británico en pleno auge, el Club, la logia. Así surgió la idea de la Gran Logia, un órgano regulador de la relación de las logias de Inglaterra, y de las logias británicas con el mundo, logias que se expandirían por las rutas del comercio marítimo, del cual los británicos serían la vanguardia durante la modernidad. (click)
De esta manera nos colocamos en 1717 como fecha inicial de la existencia de la masonería moderna, y al siglo XVIII como espacio tiempo impulsor de la segunda fase de la modernidad, la Revolución Industrial. Tenemos entonces que la crisis del pensamiento europeo, como consecuencia de la abundancia generada en los siglos anteriores fue el producto del saqueo de las riquezas provenientes de los Azteca y los Inca, sumado a la explotación de la mano de obra esclavizada proveniente de la trata comercial de africanos en las plantaciones de El Caribe. Trasladaron el centro geopolítico del mar Mediterráneo al Atlántico y El Caribe, y luego al Pacífico. Con este combustible del progreso, progresivamente olvidado por razones obvias, se produjo la gran revolución industrial que transformaría el modo de producir, de pensar y de ser en los siglos venideros. Una revolución que sacaría a lo que hoy conocemos como Europa, de la periferia del mundo persa y musulmán, donde el gran hegemón del mundo comercial antiguo, la China, se había retirado para ocuparse de sus asuntos internos, dejando el mundo a merced de esta civilización moderna. (click)
Al espacio territorial que hoy identificamos como Venezuela llegó la modernidad temprana a través de la base de operaciones que instaló el reino de Castilla-León en la vecina isla de Quisqueya. España ejerce su primer acto de dominio colonial bautizando la Isla con el nombre posesivo de La Española. Allí llegaron los primeros mazones (con z) a construir la catedral, el Cuartel, la Universidad y el Palacio Real. Los principios cristiano, racional, señorial e imperial transmutados en vectores de la fuerza de dominio colonial. Expresión primordial de la modernidad dominadora, de la potencia imperial dirigida a la expansión geográfica de la cultura y economía europea en nuestra América. (click)
Si no entendemos todos y cada uno de nuestros episodios que llamamos históricos como parte del proceso de expansión geográfica de la modernidad dominadora, frente a la transmodernidad liberadora, estaríamos entendiendo la historia como se entendía en los siglos XIX y XX, y por consiguiente hablando dos idiomas diferentes. (click)
El comercio de contrabando llega a nuestros puertos con los primeros navegantes de las posesiones británicas, holandesas y francesas que establecen casas de comercio en los puertos insulares durante la apertura del comercio colonial que resulta de los convenios internacionales que acepta España como consecuencia de la guerra de sucesión que tuvo lugar durante los primeros años del siglo XVIII. A comienzos del siglo XIX sobreviene la crisis de autoridad del gobierno español en América con la ocupación de España por los ejércitos de Napoleón Bonaparte que amenaza apoderarse del mundo.
Las guarniciones militares francesas establecen logias en España, a partir de 1808, y de igual manera en Venezuela cuando los primeros masones insulares instalan casas de comercio en los puertos marítimos y fluviales. Luego llega a Venezuela una segunda oleada de masones, en las guarniciones militares británicas que se establecen en el Llano, específicamente en Achaguas en 1817 durante la guerra llamada de Independencia. Después de la Batalla de Carabobo, esta logia utópica, vale decir, sin lugar fijo, una logia de campamento donde presuntamente fue iniciado en general José Antonio Páez, pide su carta patente a la logia Amigable N 25 de Maryland en 1823, pero durante el año 1824 se establece la Gran Logia de Colombia, que según Diego Bautista Urbaneja tenía su sede en Caracas. No debemos olvidar que también llegaron masones entre los oficiales españoles que habían peleado al lado del duque de Wellington en la guerra por la independencia española. (click)
Hasta ahora hemos definido que la masonería venezolana proviene de la línea británica y estadounidense. Que se conformó y organizó como institución al concluir la guerra, sin señalar hasta ahora que su papel primordial está dentro del proceso de pacificación. En Inglaterra surgió como un espacio para la tolerancia religiosa, en Venezuela como un espacio de paz y de conciliación dentro de un proceso de guerra a muerte que apenas llevaba la primera década de un siglo sangriento. Bolívar y Morillo se abrazan en Santa Ana de Trujillo, regularizan la guerra, protagonizan el principio del fin de la Guerra a Muerte. El abrazo es símbolo de reconciliación y de reafirmación fraternal entre los masones. (click)
Nos ocupa entonces el tercer elemento de reflexión, los valores masónicos. Me voy a tomar la licencia de reproducir la explicación que sobre el término valor nos ofrece el diccionario masónico [ii]Ánimo y aliento que desprecia el miedo y temor en las empresas y resoluciones…” tanto el Diccionario Masónico de Internet, o el de Juan Carlos Daza, que prácticamente copia de manera incompleta el significado, no llegan a la esencia del asunto que aclaramos. Cuando nos referimos a los valores son aquellas virtudes que son apreciadas por los masones. El caso de los primeros masones especulativos, hemos señalado que apreciaron el valor de la tolerancia religiosa como virtud a desarrollar. El valor esencial como virtud a desarrollar de los masones venezolanos del siglo XIX está vinculado a la paz. El modo de obtenerla está vinculado a aliviar las tribulaciones humanas. Observamos con atención el abrazo de Santa Ana, representado por el escultor.

La acción masónica de la logia Esperanza de Caracas, como hemos mostrado en nuestras investigaciones masónicas desde hace más de 20 años, fue un trabajo que comenzó creando hospitales; previendo la posibilidad de una epidemia de cólera que venía galopando por las islas del Arco Oriental del Caribe en 1854. No pudieron esperar con los brazos cruzados, fue necesario trabajar. Una crisis de hambre y de miseria, postración de posguerra y de guerra simultánea. Crisis de pobreza multiplicada, la frustración de una libertad política alcanzada con violencia extrema y endeudamiento externo, en un mundo donde cada día, esa libertad política perdía vigencia ante la libertad económica, que sólo la logra aquel grupo que tenga la capacidad de unir los elementos básicos de la producción para generar los bienes económicos necesarios a fin de satisfacer las necesidades del mercado. Eso no se pudo ni se podrá lograr en otro Carabobo, ni con románticos gritos de libertad, ni con actos heroicos. Sólo con trabajo y orden; ahora la guerra es producir, asegurar la seguridad alimentaria. Desde nuestra dimensión histórica lo podemos observar como una pajilla en el ojo ajeno, pero aún la sociedad parece que no se diera cuenta que hoy la guerra es producir. La lucha por la libertad se alcanza produciendo, trabajando, haciéndonos autosuficientes. Solo así completaríamos el ideal cristiano y masónico liberal de alcanzar la mayor suma de felicidad posible.
Falta un solo punto para terminar esta presentación. He dicho que en el Llano comienza nuestra historia por varias razones que se fueron sumando en mi mente mientras reflexionamos sobre el proceso que hemos denominado independencia.
En primer lugar debemos señalar una realidad histórica palpable a finales del siglo XVIII. El proceso de invasión y conquista iniciado durante el segundo viaje de Cristóbal Colón no se había podido consolidar en el Llano aún en 1808 cuando inicia la crisis de autoridad del Rey de España y sus colonias.
No es fortuito que un historiador como Miguel Acosta Saignes, quien además de Rosa Cruz se graduó con honores en antropología y etnohistoria, hubiera dedicado a explicar la formación socio económica del Llano en el primer capítulo de su libro Bolívar, (El hombre de las dificultades). No es posible entender la Independencia de América, sin estudiar la formación socio económica del Llano. Ahora veamos porqué.
El Llano fue el espacio cimarrón, allí se refugió todo aquel que estaba al margen del sistema colonialista esclavista español. La estructura socio económica colonial encontró una economía paralela que se puso en contacto con la punta de lanza del comercio marítimo de la revolución industrial. El sistema mercantilista español se quedó anclado con el monopolio que no pudo mantener por la emergencia del poderío naval británico y sus aliados comerciales en El Caribe Insular.
Finalmente nos referiremos al traslado de la caballería llanera con sus reses a lo largo y ancho de las campañas militares, desde el Llano de Venezuela hasta las praderas de las punas de Ayacucho. Existe una continuidad histórica de la vida llanera, la repercusión de las pestes sufridas por el ganado, la reproducción alimenticia en los períodos que enlazan la continuidad histórica de los masones como promotores del progreso y la cultura de la venezolanidad desde los tiempos primordiales de la patria hasta nuestros días. Por eso concluyo con esta frase: En el llano detuvo su galope el Conquistador y emergió la lanza de madera de guayacán hasta el mismo Alto Perú, algunos años después que el general don Pablo Morillo le escribiera al Rey de España, “Deme a Páez y cincuenta llaneros” y le conquisto el mundo.





[i] Ignacio Ellacuría, Filosofía de la Realidad Histórica, UCA Editores - Ed Trota, Madrid, 1990