jueves, 28 de febrero de 2019

Venezuela Doctrina Militar Eloy Reverón

Sintetizando su significado para efectos de esta reflexión, entendemos la doctrina militar como la idea central de un ejército. Partimos de la idea de que un componente armado actúa conforme a paradigmas para construir sus métodos con respecto a la forma de abordar los conflictos supeditados a los mandos, según el teatro de operaciones y el tipo de ofensiva o defensiva que le asigne su alto mando, o de acuerdo a las amenazas y se conciben en las academias militares de acuerdo a la experiencia.
Módulo II Doctrina Militar Bolivariana
El ejército venezolano evolucionó conforme a los influjos de su propia herencia, y a través de diferentes generaciones se plegaron a las diferentes corrientes de pensamiento militar, conforme a las posibilidades de interpretación que les ofrecían las respectivas realidades históricas.

El primer venezolano aplicado en esta especialidad salió de Venezuela a formarse como militar en el exterior pero llegó a España formado en una de las mejores universidades de su época, de un lugar donde se formó lo más granado del pensamiento emancipador americano del siglo XIX. De tal suerte que Francisco de Miranda (1760-1816) egresa de la Muy Pontificia Universidad de Caracas especializado en Artes, siendo su tutor el filósofo catedrático Francisco José de Urbina. 
Aquel gallardo joven proveniente de Las Indias y se presenta con la capacidad suficiente para pagar 80 reales de vellón por la patente de capitán del regimiento de infantería de la Princesa. Además está provisto de sólidos fundamentos; formado en Artes con el conocimiento de las lenguas clásicas, las cuales somete a prueba escribiendo todas sus observaciones sobre las obras de arte que encontró desde el primer momento en la ruta de su viaje, labor que efectúa con el detalle y la erudición del mejor y más aplicado enciclopedista.
 Fuente: El Gran Arquitecto de la Liberacion Americana: (Francisco de Miranda De-colonizador) (Spanish Edition) October 5, 2017 ISBN :13-1523909292 
Es a partir de 1771 cuando llega a España e inicia la formación de la que fuera la más completa biblioteca humanística de su tiempo, estudia idiomas con profesores particulares, y aún después de haber ingresado como oficial no logra saciar su sed de conocimiento y dedicación al estudio de la música, matemática, geometría y a la lectura de libros prohibidos por la Inquisición. Son once años de estudio y experiencia en las artes militares, incluyendo su experiencia en el norte de África. Esta experiencia de tan prolongada de estudios y de vida militar lo trae de regreso a nuestra América y después de una estadía en La Habana, participa en la expedición que España aporta como contribución a la Independencia de Los Estados unidos, como asistente del jefe de la campaña general Juan Manuel Cajigal, quien apreció notablemente el apoyo brindado en esta oportunidad.

El Archivo de Miranda, patrimonio cultural de la Humanidad
Hago este preámbulo para destacar el hecho de que este joven oficial venezolano de 31 años fue ascendido a teniente coronel por su destacada participación en la batalla de Pensacola, Florida. Convertido de esta manera en Prócer de la Independencia de los Estados Unidos, quien además debido a realidades adversas encontró la oportunidad de realizar un viaje de estudios por este país donde cultivó amistades debido a sus altas dotes intelectuales y su fascinante personalidad agregada al interés de su rica cultura. Es justo a la mitad de su vida, como el Dante Aliguieri, que comienza el viaje de su vida como asesor político de repúblicas y monarquías.


Este es no solo el perfil del primer militar venezolano, de quien encontramos fundamentos para calificarlo como un soldado filósofo, filólogo, políglota, artista, músico, crítico de arte, historiador, documentalista, diplomático, y consejero político, entre otros atributos. Es el oficial que supo transmitir ese fuego sagrado, a sus discípulos como Simón Bolívar (1783-1830), Bernardo O ´Higgins (1778-1842), Manuel Piar (1774-1817) y muchos otros jóvenes que visitaron su residencia en el 58 del Grafton Way en Londres.

El segundo perfil militar venezolano es el soldado ciudadano, cuya visión estratégica de la historia y la relación con su maestro francisco de Miranda durante el segundo semestre de 1810 en Londres, nos trae a un militar que lleva a la praxis revolucionaria ese pensamiento cristiano liberador proyectado por la Universidad auspiciada en sus primeros tiempos por los Jesuitas y la biblioteca del convento de la virgen de La Merced, forman apenas un aspecto de la vida cultural de la Ilustración Venezolana.


Esa Ilustración venezolana del siglo XVIII cuenta con un soldado de sólida tradición militar, nieto de generales por lados materno y paternos. El Mariscal Sucre quien ingresó en la academia de matemáticas a la edad de 7 años para dar inicio a su formación militar. De igual manera esa ilustración venezolana se proyecta su rostro más visible Andrés Bello, Simón Rodríguez, Juan Germán Roscio, Francisco de Miranda, Baltasar de los Reyes Navarro, Francisco Urbina, y Cristóbal de Quesada y Arias, entre otros, de cuyo ambiente intelectual proviene Bolívar. Su libro de Cabecera Vidas Paralelas, Julio César y Alejandro Magno a la luz de Plutarco, texto que leía durante sus campañas.



El pensamiento cívico militar de Simón Bolívar desde su perspectiva liberadora contempla tres principios fundamentales que arropan la hermenéutica de su discurso. La Unión, la Integración y aquello que los griegos definían como eudaimonía, algo así como la vida plena, algo más que la mayor suma de felicidad posible.

El tercer perfil militar es la figura emblemática de Ezequiel Zamora (1817-1860), pero sobre todo lo que él representa simbólicamente como soldado del pueblo, representante de una clase social no catalogada desde las teorías eurocéntricas. 

Zamora representa el arquetipo de la figura ecuestre y señorial resultado de tres siglos de mezcla genética mutado  por generaciones cuya expresión local lo denominó Taita, como al general José Tomás Boves, Llanero de origen asturiano, y luego de su muerte en Urica, es sustituido por otro Taita, el general José Antonio Páez (1790-1873) quien “salta la talanquera” definiéndose patriota, quien integra en su tropa ecuestre a los más aguerridos y despiadados llaneros de Boves, transformándolos, como apuntaba el historiador Laureano Vallenilla Lanz (1870-1936), en Libertadores. Estamos haciendo referencia al soldado del pueblo llanero, al soldado formado en el sometimiento y arreo de ganado. Capaces de trasladar la logística alimentaria de miles de reses al propio teatro de operaciones como estampida de la misma batalla. Son tácticas de guerrero sui generis que hasta la invención de la artillería móvil como los tanques, fue de esencial utilidad para determinar las victorias militares. De tal manera que encontramos poca diferencia cuando hacen la guerra a los blancos que sepan leer y escribir, u oligarcas temblar, estamos hablando de la misma guerra de colores, y de motivaciones sociales dentro de ese estallido de violencia extendido por un siglo de guerras civiles, que culmina con el último hombre de a caballo, Maisanta, enfrentado a los mismos godos de siempre.


Pero esta nueva manera de hacer la guerra que prevaleció durante un siglo, además de romper con el monopolio del sistema colonial esclavista implantado por la metrópoli española fue la punta de lanza del embrionario modo de producción industrial. El Lancero llanero acompañado del arreo de una estampida de ganado que simula una caballería mayor de la que en realidad se aproxima. Es el factor intimidatorio contra el enemigo que lo siente llegar desde lo lejos, percibe el trotar de doce mil patas, algo así como tres mil jinetes tras una nube de polvo que se agiganta en el cielo. Pero más allá de intimidar al enemigo ajeno al medio ambiente llanero, constituye la logística alimentaria que lo acompañará a la caballería durante toda la campaña.



El perfil militar de principios del siglo XX lo representa el general Eleazar López Contreras (1883-1973). Es él quien da el primer paso hacia el siglo XX.  Es él quien inicia el proceso de organización de un nuevo perfil del militar. El centenario de la emancipación política y administrativa o de la ruptura parcial del nexo con el dominador europeo y eurocéntrico la irrupción de  la industria petrolera y el ingreso del automóvil plantea la apertura de una nueva era.

El general López Contreras fue la luz esencial del gomecismo. Conductor de la generación de relevo que asimiló la experiencia del poder andino que había hecho posible el país “democrático” que las compañías petroleras reconocen y necesitan para montar la estructura formal de la nueva forma de dominio colonial. Un país integrado e institucional. En términos de tránsito histórico representa la sustitución de la Casa Grande de la Hacienda por El Campo Petrolero. Un país democrático como lo entienden en el Norte, tal como había sido reconocido el "Gobierno democrático constitucional del General Juan Vicente Gómez", y todos los presidentes que eligieron sus congresos que fueron reconocido de esta manera como legítimos por la comunidad internacional de entonces, presidida por los dueños de las petroleras.

Artículo en construcción.






domingo, 3 de febrero de 2019

Comprensión de la Realidad Nacional: Eloy Reverón


El pasado lleva consigo un índice temporal
mediante el cual queda remitido a la redención.
Walter Benjamin

La comprensión implica la presencia de una idea nítida de lo que expresa o sucede y el descubrimiento del sentido profundo de aquello que acontece en nuestro derredor. Cuando esa comprensión es enfocada sobre el plano de la realidad nacional nos permite tomar un atajo con respecto a toda la carga filosófica que implica utilizar la palabra realidad. Tomar un atajo no significa que debemos omitir el sentido filosófico de la realidad como tema de nuestra competencia, sino tener en cuenta que existe una tradición compleja en cuanto a pensamiento filosófico en torno a la idea de realidad.
En la presente echamos una pincelada muy general a la conformación de un mundo como el de hoy en medio de la tormenta en que se encuentra inmersa Venezuela, una tormenta que genera realidades desde hace mucho más de medio milenio en que Venezuela y la América toda entra en el concierto de la historia de las relaciones entre los diferentes países y continentes que hoy lucen pequeños dentro de esta red identificada como Internet en los tiempos de la "Parcela Global" donde la invención de la realidad deambula inadvertida. 


Realidad Nacional

La comprensión de la Realidad Nacional requiere de un ejercicio de agudeza intelectual y de una visión amplia de los momentos primordiales de donde surgen las grandes fuerzas históricas que actúan como factores dinámicos las cuales  reúnen las condiciones que generan los cambios del rumbo histórico de la humanidad que se remontan al papel hegemónico que han asumido las Naciones Estados de la Modernidad, con respecto a otro grupo de naciones entre las cuales se halla Venezuela. Para ampliar sobre este tema podemos recomendar la lectura de un título escrito por Enrique Dussel, La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina. Julio de 2000. p. 246. 
Foto Eloy Reverón, Celarg, 2009
Por el motivo señalado este ejercicio para definir la realidad histórica del presente requiere de una ubicación hermenéutica que nos visualice en el lugar periférico que ocupamos dentro del mapa geopolítico mundial, en la periferia, en un continente de naciones separadas por la colonialidad del poder (Sobre el concepto de colonialidad del poder, de Aníbal Quijano: “Colonialidad y modernidad/racionalidad”, en Perú Indígena, vol. 13, no. 29, Lima, 1992) que sigue asumiendo su carácter de dominador que ha sabido adaptar sus formas, aunque en esencia no cambia aunque sean diferentes sus actores.

No podemos entender ni explicar la realidad nacional sin referirnos aunque sea mencionando el origen de un paso aunque sea rasante por los orígenes ideológicos de la hegemonía de la cultura occidental sobre el gran dilema del centro contra la periferia y su relación de dominación colonial contra la resistencia liberadora. Apenas en el marco de los doscientos años atrás, cuando se produce la emancipación política y militar contra la dominación impuesta por el imperio español sobre las sociedades coloniales que había implantado en este lado del océano Atlántico tan solo tres siglos atrás.
Para el diseño de una teoría (Explicación) de nuestra realidad histórica desde el momento primordial de la dialéctica de la dominación colonial contra la resistencia liberadora que hemos identificado como (TBH) Teoría Bolivariana de la Historia, para interpretar desde una perspectiva filosófica periférica, vale decir, desde nosotros mismos, hemos subsumido los principios de la cosmovisión expuestos en la obra del filósofo venezolano José Manuel Briceño Guerrero (1928-2014)  (Para detalles sobre la vinculación de la filosofía de JMBG con la TBH de Eloy Reverón hacer click sobre subrayado azul)

Realidad Histórica Venezolana 1830

Venezuela emerge como Nación Estado  después de dos décadas de guerras civiles y de la participación protagónica de los venezolanos y legionarios británicos en el proceso de expulsión de los ejércitos y gobiernos de ocupación que habían mantenido en América desde la instalación de los primeros colonos arribados al Caribe Insular desde el primer viaje de Cristóbal Colón. Lo que para nosotros había significado la gesta emancipadora de la tutela imperial, para los británicos está registrado como un esfuerzo sostenido desde los tiempos de Francis Bacon (1561-1626); algo tan simple como un plan geopolítico sostenido durante siglos hasta socavar las bases del imperio rival español y verlo desmembrado antes de comenzar la tercera década del siglo XIX.
Para el objeto de estudio que nos ocupa, el de la Realidad Histórica del presente en una región de la América del Sur, específicamente en una Nación  llamada Venezuela, la República Bolivariana de Venezuela; y porque todos esos planos de ubicación, mundial, continental, regional y nacional son dimensiones desde las cuales ejercen sus influjos las diferentes variables que conforman la realidad histórica.

Podemos pensar en un ejemplo de realidad histórico política concreta. Para los efectos de una reflexión en torno a una realidad histórica del presente. Hemos pensado en los comienzos de la IV República. Digamos que un antes y un después de la Constitución de Valencia 1830.

Esta realidad histórico política, más allá de los enfoques y en la forma como la lean los historiadores. Existe algo concreto que aunque los libros no lo digan o lo subrayen. Un Estado llamado Gran Colombia tuvo a su servicio un ejército que expulsó al ejército de ocupación del imperio más poderoso del mundo. Que estaba en decadencia vale. Pero contó con el apoyo militar y económico de una potencia en ascenso que venía a España como a un rival, pero que además, Inglaterra tenía un objetivo histórico definido por siglos como un plan o proyecto para contribuir a desmembrar al Estado español.
Fraccionados fuimos presa fácil de los nuevos imperios en ascenso
Antes que responder a estas preguntas, ampliemos la vista hacia el horizonte histórico y pensemos sobre la mente que formó la modernidad, la idea de una historia concebida como una cadena de hechos sucesivos donde alternan causas y consecuencias. Como un mecanismo en orden cronológico. Una explicación donde las variables económicas, sociales, políticas y en el mejor de los casos incluyendo a las variables culturales, observadas por separado. Pero sobre todo donde la historia es mal apreciada como un pasado empolvado por los años de olvido. En su lugar proponemos advertir la resonancia de nuestro pasado como proceso. Valoremos el significado que adquiere dentro del mismo proceso de liberación y apreciemos como los actores del presente se mueven con los mismos intereses del pasado, como si el tiempo no hubiese transcurrido en ese aspecto. 

Ahora queda espacio para responder. ¿Somos el mismo país? Los testigos de aquella Venezuela de 1830 son nuestros antepasados en seis generaciones. Más o tal vez menos. Podríamos pensar en otra realidad histórica nacional.
 Entonces alguien comentaba que fuimos muy ingenuos y que hoy parecemos otro tanto ingenuos. La dificultad principal es que hemos sido catalogados dentro de la división internacional del trabajo como productores exportadores de materia prima y compradores de productos elaborados. Hemos jugado ese rol dentro del mismo proceso de formación del capitalismo. Pero la independencia económica exige un paso previo, que dejemos de pensar como colonizados. Para eso se requiere de una revolución cultural. 

Cuando nos dicen "El sueño del Libertador" está detrás aquella ideología de sus enemigos que lo inmortalizaron en la historia como a un Quijote soñador, un loco constructor de utopías. Reducen su proyecto histórico que espera la continuidad de una estrategia integradora que haga posible la fortaleza de una América Meridional integrada por los intereses comunes. Esa ideología es proyectada desde los intereses de las fuerzas de dominio colonial que operan desde la modernidad temprana, como el proyecto de Francis Bacon, arrebatar las colonias españolas, desintegrar al Imperio Español y disponer de centros de acopio de las materias primas que requería el desarrollo industrial.
En pocas palabras la verdadera conquista no está tanto en el dominio del territorio sino en adueñarse de las rutas marítimas.

Es necesario pensar la historia como un todo inseparable donde todo acontecer fluye en cambio constante. Para este fin se requiere anotar en cada neurona acudiendo a los automatismos de la red mental de información. La clave del éxito está en un cambio de paradigma y una metodología adecuada a semejante necesidad.


Pero la comprensión de la realidad histórica entendida no solo como lo que ha sucedido sino como correa de transmisión con lo que está sucediendo como historia en el mismo presente que estamos viviendo es una premisa,  pero falta algo que forma parte de la realidad que estamos viviendo, porque lo que estamos estudiando es la historia un conflicto, entendemos por necesidad aquella frase repetida hasta el cansancio: “Con una visión fantasiosa de la historia, no podemos tener una visión real del presente”. Aún con todo lo expresado debemos también aclarar que vamos más allá del historicismo entendido como lo explicaron los historiadores desde finales del siglo XIX y principios del XX: consideraban partir de la premisa de que el conocimiento del pasado es posible partiendo del hecho de que la historia es resultado de acciones conscientemente producidas y que los documentos históricos  daban respuesta a preguntas formuladas en el presente como si el razonamiento fuera homogéneo y existiera permanencia del significado en los vestigios materiales. La clave del sentido de la historia está en el presente entendido como última fase del desarrollo histórico logrando apropiarse del sentido de los vestigios del pasado.
Observemos el sentido de las dos láminas que reproducimos para la reflexión y el debate.
¿Qué tanto han cambiado las perspectivas de los intereses coloniales?
En esos días cuando lo que quedaba de la Gran Colombia era reconocido como Venezuela, Nueva Granada, Ecuador, Perú y Bolivia; España reconocía la Independencia de Venezuela, ya los ingleses habían enviado mineros y misioneros evangélicos para establecer el contacto con la Indianidad y establecer la ocupación de esta rivera del Esequibo Vibrador.
Esta realidad de Venezuela acosada internamente desde afuera con cómplices internos no es ajena a lo que sucedía en los inicios de la República de Venezuela. Hoy es más compleja porque los intereses foráneos son más diversos. Los intereses de los múltiples actores que se mueven dentro del conflicto llevan sus propios conflictos en paralelo.

Vemos el escándalo diplomático en torno a la incursión del Barco de la Exxon Mobil, explorando como en antaño. Después de semejante hallazgo el Primer Ministro Guyanés es destituido. Pero estamos seguros que no fue por el escándalo diplomático. Las petroleras británicas, BP y la Shell que rivalizan con Exxon y Mobil deben estar también detrás de esos ricos yacimientos. Queda otra rival PDVSA, Venezuela tendría opción de explotar esos yacimientos en conjunto con los Nuestros que los avecinan. Pero una PDVSA arrodillada a los intereses foráneos es la que necesitan quienes pretenden desconocer la legitimidad del Gobierno venezolano.

Esto apenas es un aspecto de los múltiples asuntos y actores que se deben revisar a la hora de redactar una realidad nacional con eventos que le amenazan cambiar el rumbo de un día para otro.


La pregunta del presente: ¿Hay imperios que decaen y otros que ascienden?
El proceso de desintegración del imperio español seguirá avanzando durante el resto del siglo XIX, mientras los anglosajones continúan desarrollando la revolución industrial. En este ambiente donde el sistema-mundo produce un despegue civilizatorio que por primera vez dejará atrás al Valle del Yangzé y a Indostán. Europa los deja atrás en un proceso de aceleración técnico instrumental que yendo Inglaterra y Escocia la vanguardia y luego Francia y el resto de Europa a finales del siglo XVIII. Subrayamos la idea de una realidad histórica  que nos advierte que Europa no siempre fue el centro del mundo político y económico y que su hegemonía económica, militar, política y cultural sobre el mundo, es de corta data y que corresponderá a la Ilustración producir una filosofía política que sólo con Hegel alcanzará el esplendor definitivo al Eurocentrismo.

Hoy vemos como China retoma el proyectos histórico de la Ruta de la Seda. Pensemos un instante la dimensión de lo que fue China antes de todo este ruido de la modernidad y la postmodernidad.

Hasta 1520 cuando los turcos tomaron Constantinopla Europa era periferia de este comercio internacional. Hoy China se aproxima a ser de nuevo la primera economía del mundo. sin agredir ni invadir más que produciendo y haciendo negocios. Detrás de eso que suena tan simple existe un plan geopolítico comercial. Una labor de hormiga y el respaldo de sus haberes en oro.

Si pensamos en lo que fue el tránsito a la Modernidad, lo que había sido este mundo periférico mientras Oriente escribía poemas con tinta e imprimía sobre papel, se orientaba con la brújula y jugaba con artificios de pólvora. En Europa tiraban flechas y lanzaban piedras con catapultas. Suena grotesco y hasta inverosímil para muchos, pero no cuesta mucho sacar cuentas y revisar una historia integrada.

De manera que hay hitos históricos, acontecimientos que desbordan los vasos de los factores dinámicos que la impulsan. Mientras los otomanos les cierran el paso hacia el contacto directo con el comercio. Europa importa talentos, se nutre de conocimiento y cultura hasta que encuentra una gallina de los huevos de oro en un territorio que bautizó América buscando una ruta comercial alterna al paso cerrado por los otomanos.


Así comienza nuestra realidad política al incorporarnos al mundo


Es cierto que en 36 horas nos queda tiempo apenas para la ubicación hermenéutica que conciba la historia como el conflicto entre las fuerzas del dominio colonial, que vistas desde donde se habían asumido como metrópolis, porque en la medida que avanza el tiempo histórico, los países de la periferia asumen una relación de subordinación rebelde, conscientes de su fuerza de resistencia liberadora.

Por eso nos queda la alternativa de hacer de este espacio académico, un laboratorio, un lugar donde adquirir técnicas que nos permitan reducir los hitos históricos, que nos permitan, ordenar el disco duro para interpretar los procesos. Concebir nuestra historia como una ecuación donde se confrontan los vectores de la fuerza de dominio colonial contra los vectores de la resistencia liberadora.

Dijimos que la matemática nos había enseñado a visualizar la realidad histórica de manera simplificada, reducida a su más simple forma de expresar. Una realidad histórica concreta también podemos acudir a los símbolos. Incluso ir al momento primordial de la historia de nuestra América, en la Isla de Quisqueya, la Reina de los Mares. Una ecuación, donde el mar representa al signo igual, o las flechas que nos advierten que del otro lado vinen las fuerzas de dominación cultural, mental, religiosa, económica y que de este lado se encuentran las fuerzas de resistencia liberadora.
Con los cuatro principios que el doctor José Manuel Briceño Guerrero estableció un cuerpo filosófico para la interpretación del criollo, mantuano, representados con símbolos en una de las láminas que preceden. No fueron representados de manera casual. Tiene toda una intencionalidad teórica porque nos permite establecer relación dialéctica entre estos principios constitutivos de la cosmovisión o weltanschauung. Al cruzar el Atlántico, vale decir, a este lado de la ecuación. 

Esos mismos principios que allá lo constituyeron, al venir con su señorío, en nombre de la Corona, bendito por la Cruz, y racionalizado con los mapas y cartas de navegación, fundando cada cuartel, cada Real Audiencia, cada catedral y cada Universidad. Se han transformado, en este lado de la ecuación, nada menos y nada más que en vectores de la fuerza de dominio colonial que los solemos representar de esta manera:

lunes, 31 de diciembre de 2018

Respirar Eloy Reverón

 Así de simple hermano. Respirar el aire fresco y oxigenado del Parque Terepaima. El complejo sentimiento de estar vivo. Lo tibio del sol después de una  noche fría.

Una vida que a veces nos resulta absurda cobra sentido profundo en algo tan sencillo como respirar.

Cierto que ya no escuchamos el canto de los pájaros pero de pronto los vemos que están allí revoloteando cantando la importancia de vivir. 


Mueven sus alas con la velocidad de un helicóptero y el sigilo de un zancudo.
  O espera alebosa como la araña a que salte el Grillo.
¿Quién puede asegurar que no está flotando si no ve la tela? ¿ Quién puede saber que espera?
Quizá ella también está cantando en una frecuencia inaudible para el Ser Humano pero que para el grillo es un canto de sirena, el arpa de una musa que le incita a mecer su sueño sobre la tela.

jueves, 18 de octubre de 2018

Tiempos de Dictadura Eloy Reverón


(Ayuda memoria para el cine foro realizado en la Escuela de Idiomas Modernos de la UCV, el 18 de octubre de 2018)


Sinopsis
El documental narra una serie de acontecimientos desarrollados en torno a la década que comienza con el derrocamiento del gobierno presidido por el profesor Rómulo Gallegos(1884-1968) acontecido en 1948 y la desincorporación del General Marcos Pérez Jiménez (1914-2001) el 23 de enero de 1958. En él se destacan hechos que componen el color local de la época, inauguración de obras de infraestructura, y el proceso de ascenso y declive de ese tiempo de dictadura.
Comentarios
La figura central del documental es el general Marcos Pérez Jiménez (1914-2001). Recrea el tiempo correspondiente a su participación en la Junta Militar que derrocó al gobierno democrático presidido por el profesor Rómulo Gallegos dejando subrayado su período como jefe del poder ejecutivo entre 1953 y 1958.
Impecable en cuanto a los recursos técnicos destinados a la producción, guión, montaje y sonido. Destaca una serie de episodios construidos en torno a su gestión de gobierno en un trasfondo de color local, con muy pocos anacronismos, imperceptibles para quienes no vivieron la época o tienen recuerdos vagos sobre cierto tipo de detalles. 
Aunque se promovió como un film que amenazaba con sacudir la consciencia y mostrar la manera como una dictadura férrea arrodilló a los venezolanos o si fuimos cómplices silenciosos, o tal vez   victimas del miedo que promete imágenes nunca antes vistas, cuando en realidad fue una impecable reedición de imágenes de noticieros intercaladas de manera magistral y elaboradas con un acabado de primera línea. El objetivo de la investigación realizada para la realización del documental no refleja lo que prometió el tráiler porque su realización fue no orientada en función de hallar un conocimiento histórico del “tiempo de dictadura”, sino mostrar la visión del artista sobre su percepción del objeto histórico de su escogencia.
Intercala secciones de las entrevistas realizadas a políticos activos que compartieron esos tiempos como políticos opositores al régimen como Pompeyo Márquez (1922-2017), Enrique Aristiguieta Grancko (1933), Simón Alberto Consalvi (1927-1913), Teodoro Pekoff (1932)  y Américo Martín (1938); artistas promovidos durante el régimen como Yolanda Moreno (1936) y Mario Suárez (1926); y otros. Todos ellos responden a un cuestionario que no exige un conocimiento riguroso de la historia sino la visión de personas que desde su relación personal con ese tiempo responden.
Apreciación historiográfica del Documental
Podemos considerar esta obra como el testimonio histórico construido desde la óptica de un cineasta y de un equipo de producción de alta factura profesional. Tildarlo como testimonio, no lo desmerece, significa que la catalogación que le elaboramos no lo ubica como histórico propiamente dicho; para ello requeriría de asuntos más concretos que ubiquen al documental dentro del contexto de la creación de conocimiento histórico, es decir, que exprese antecedentes que contribuyan a entender las fuerzas históricas, o factores dinámicos que impulsan el cambio histórico que recree un ambiente cronológico que permita observar los hilos de continuidad y ruptura de una realidad histórica determinada.
Son muchas imágenes que podrían otorgarle el rango de documental histórico en el sentido riguroso de la palabra. Por ejemplo, observar un país que nació con una explosión social que generó guerras civiles que tuvieron su inicio a las pocas horas de declarada la Independencia en julio de 1811 y se fueron manifestando después de firmado el Armisticio de Santa Ana en 1821, y extendiéndose como una cadena de guerras civiles que como dijo el historiador Manuel Caballero “La guerra de los cien años” que concluyó con la monopolización de la violencia por parte del general Juan Vicente Gómez. Esto es una realidad histórica que no se dice en la historia que enseñan en las escuelas colegios y universitarios. Tal vez sea hilar muy fino pero hace falta la divulgación de una historia que no se desvincule ni de la reflexión filosófica ni científica y que parta de una necesidad de entender el presente, o ese pasado de “los tiempos de Dictadura” que casualmente esos tiempos no fueron los únicos que revelan semejantes características a lo largo de nuestra historia.
Una pieza documental que se precie de histórica, reitero que en el sentido riguroso de la palabra historia, vale decir, capaz de producir o reproducir conocimiento histórico, debe dar cuenta además de ese contexto de un país colonial que se vio sumergido en la violencia durante siglos y que todavía se encuentra en medio de ese mismo proceso de búsqueda de una igualdad social, y de una Independencia que si le dio nombre y autonomía administrativa y carácter de Estado, no fue capaz de romper los nexos coloniales con que fue sometida desde antaño, sino que aun no ha logrado la independencia integral como nación.
De manera que si es por terror, autoritarismo, o violencia política la dictadura presidida por Pérez Jiménez, no fue más que un episodio dentro de las mismas características dentro del conflicto histórico que data de medio milenio donde se debaten las fuerzas del dominio colonial contra las fuerzas de resistencia liberadora. Esa es la esencia de una ecuación histórica que no es fácil de entender porque no nos han educado para explicar la historia con imaginario algebraico.
Es posible que el sector militar del cual MPJ fue la cara visible, no hizo nada diferente a la salamandra, cambió  la piel para renovar su fachada, el cuero viejo al desecho. De esta manera, el alto mando militar coloca al contralmirante Wolfang Larrazábal, el mismo que le preparaba los tragos en el club del círculo militar, como fachada del mismo poder que ahora seguía la línea acordada para mantener la gobernabilidad y reacomodar las políticas del Estado venezolano a los intereses de los otros poderes que intervienen en el desenvolvimiento de las actividades económicas y políticas en medio de los cuales se mueve el poder político.
El Film, tal vez sin proponérselo revela la ingenuidad de unos actores, y de un pueblo, que más allá de una vanguardia clandestina que conspiró siempre, no sale a la calle sino después que la radio y la TV anuncian que el dictador se ha ido, junto con la cara visible de su equipo y que los nuevos actores anuncian la apertura de un proceso democrático y un régimen de libertad de prensa y de expresión pública y el reconocimiento de la ciudadanía como un poder a través del ejercicio del voto.
Más allá de las percepciones artísticas, existe una historiografía que ha tenido que penetrar en los detalles íntimos de la documentación histórica, de donde las causas políticas y económicas no obedecen al cansancio de un pueblo reprimido por una dictadura. Me refiero a un común denominador que gira de manera descubiertamente oculto en lo que respecta al poder político desde que los hidrocarburos se convirtieran en la energía principal que mueve al mundo. Tanto el golpe de Estado perpetrado contra el presidente Isaías Medina Angarita, que hoy 18 de octubre registra su efeméride, como toda la motivación política de este siglo huele a petróleo.
Quiero decir con esto que desde la década de los ochenta del siglo XX, una nueva generación de historiadores precedidos por el colega Fredi Rincón, comenzó a abordar el período histórico relativo al período histórico en cuestión, comenzó a ofrecer una visión más divorciada de lo emocional con ese tiempo, por razones generacionales, pero también por formación académica. De manera que la política económica y geopolítica practicada por esta generación castrense, no resultaba conveniente a factores de poder económico financiero internacional, así como los proyectos de desarrollo del parque militar tampoco estaban cónsonos con los dueños de la industria petrolera de entonces. Simplemente, las políticas practicadas por el Gobierno eran adversas a los dueños de la principal industria nacional, ajenos a las necesidades del país.
¿Cuáles fueron esas políticas?
No hay espacio para desarrollar en este breve espacio, todo lo adelantado por el conocimiento historiográfico con respecto a este período o corte en la cronología histórica, pero si podemos enumerar apenas las que recuerdo haber desarrollado durante mi vida de estudiante y como documentalista en el Ministerio de Relaciones Exteriores, señalado prácticamente de memoria con una revisión mu somera de mis apuntes sobre el tema. Nos limitamos a enumerar muy a grandes rasgos.
1.- En los contratos de servicio de las concesiones petroleras. El ajuste de ciertas clausulas que las petroleras se habían comprometido a cumplir pero que no estaban dispuestas a hacerlo. Puedo recordar por ejemplo que las compañías estaban obligadas a hacer inversiones de capital en el trabajo de reinyectar el gas a los pozos petroleros, para que a la fecha del vencimiento de la concepción el pozo no estuviera seco. La renovación de los equipos de exploración y explotación, y la obligación de adquirir en la industria nacional, ciertos suministros técnicos esenciales para sacar y transportar el petróleo desde los pozos hasta las refinerías.
2.- Las políticas nacionalistas como el desarrollo del plan ferroviario, la industria armamentista, la modernización de los armamentos mediante el desarrollo de la industria petroquímica y siderúrgica.
3.- Un plan desarrollista exitoso de un país que pretenda convertirse en una nación desarrollada no es conveniente a los intereses de los grandes poderes geopolíticos regionales. Actores políticos como Henry Kissinger han dado testimonio al respecto.
4.- La propuesta de Pérez Jiménez en la Conferencia Panamericana de Panamá como un obstáculo a los planes estadounidenses con el tema de la Alianza para el progreso. Propuso que todos los países se comprometieran a crear un fondo monetario depositando el 4 % de su presupuesto para contribuir a desarrollo de los países más empobrecidos de la región.
5.- En esos años hubo una propuesta del general Juan Domingo Perón (1895-1974) presidente de Argentina al presidente Getulio Vargas (1884-1954) de Brasil y el presidente chileno Carlos Ibáñez Campo(1877-1960), casualmente en 1953. Estados Unidos patrocino golpe de Estado Contra Vargas utilizando el modelo aplicado en Chile en 1973. Igual sucedió a Perón. Esta política internacional desarrollada por Estados Unidos no excluía al primer productor mundial de petróleo, donde el Estado Venezolano participaba en un porcentaje ínfimo en las ganancias.
6.- Los historiadores de la ULA aportaron muchas investigaciones que dieron por resultado una visión renovada de las causas de la caída del régimen perezjimenista. Tal es el caso de la decisión de otorgarle participación a inversionistas europeos en el negocio siderúrgico, toda esa realidad fue publicada en los primeros números de la revista Tierra Firme, editada por la Escuela de Historia a mediados de la década de los ochenta del siglo pasado.
Hasta aquí mi visión elaborada durante mi experiencia académica como historiador sobre el tema de “Los tiempos de Dictadura”. Queda otro testimonio de mi vivencia del 23 de enero de 1958, y la huella que dejaron los años inmediatos porque fuimos la generación que entonces anunciaban como la de los niños de la democracia.
Caracas, 18 de octubre de 2018.