lunes, 28 de julio de 2014

La palabra circula en la 5ª Feria del Libro de Caracas Amaury González Vilera




26 Jul. PoderenlaRed.com.- Como una gran alfombra cultural multicolor, las señales del inicio de la quinta edición de la Feria del Libro de Caracas se ofrecían desde mucho antes de llegar a la otra vez vibrante y concurrida Plaza de los Museos, entrada del parque que de nuevo se llenará de música, teatro, poesía, conversaciones y encuentros catalizados por las voces de los innumerables autores que se podrán escuchar y leer en esta nueva fiesta cultural.
Desde la entrada Sur del pasillo de los artesanos, los discos, libros y brillantes atavíos de la artesanía popular le dan la bienvenida al animal de la polis que entra en estado de pacífica inquietud a la zona cultural de Caracas en dirección a la plaza circular. Cerca de las tres de la tarde mucha gente circula por el paseo, algunos deteniéndose cada vez y otras, como la flaca cuyas cortas prendas exhibían unas largas y tersas piernas, se desplazaba suavemente como rozando el suelo disfrutando las caricias de la brisa en su piel y dedicando miradas sugestivas a quienes posaban la mirada en su impune pavoneo. Entretanto, las melodías que un hombre saca de una flauta parecen mover las plumas de los collares que exhibe detrás de él.
Caracas está de fiesta. Son 447 años de historia, de lucha, de contrastes, de vida Caribe, de una dialéctica dominación-resistencia-liberación que viene inclinándose en los últimos años del lado de la liberación. El trabajo que ha hecho el Gobierno nacional para sacar a Caracas del caos en que degeneró por cortesía del capitalismo del siglo XX, como afirmó el presidente Maduro está restituyéndole a la ciudad su carácter de “Sucursal del cielo”. Sigo la singladura hacia la plaza y llego a los espacios de la Unearte, la universidad que vislumbró Ludovico Silva en “Belleza y Revolución”. Malabaristas, estudiantes de danza y teatro, gente en libertad, vive y disfruta frente al mural donde el rostro de Hugo Chávez divisa el horizonte. Después del chichero, de más libreros, la señora de los dulces y los magos de la artesanía, un colorido arco anuncia que “Caracas tiene la palabra”.
Cambalache Feria adentro
En la sala Hugo Chávez, en el centro de la plaza, el compañero Arconada habla de la crisis del capitalismo en Europa, la situación de España, la necesaria respuesta que deben dar los pueblos. Al terminar su intervención, las preguntas del público dan cuenta del nivel de comprensión de la política que ha alcanzado la gente. Sigo el camino en dirección al parque, feria adentro, hasta la “Carpa del ocio”. Los asientos en forma de letras de colores y los puff dispuestos en un espacio generoso, hacen honor al nombre de este interesante lugar dispuesto para el libre intercambio de libros. El usuario que así lo desee o así se lo proponga, podrá llevar hasta tres títulos diarios y ejecutar el cambalache por tres títulos que la usuaria quiera dejar.
La carpa, promueve así la circulación de la palabra de los autores y una modesta pero significativa desmercantilización del libro y la lectura. Debo decir que tuve suerte, tanto por haber hallado clásicos como Robinson Crusoe, de Defoe, como por haber encontrado Literatura y Revolución, del gran Trotsky, y El papel del individuo en la historia, de Jorge Plejanov. Si usted así lo dispone, puede tirarse en una de las acolchonadas  butacas posmodernas a escanear las primeras letras de esos autores que lograron aterrizar en las cuatro bibliotecas de la Carpa del ocio. Solo un detalle importante tendrá usted que considerar: los libros infantiles solo se truecan por libros infantiles.
La “carpa del ocio”, donde usted podrá intercambiar libremente sus libros
Esta joven lo atenderá amablemente y llevará su trueque a feliz término

Promoción de la lectura
Terminada parcialmente la primera vuelta de reconocimiento y después de haber echado un ojo a parte de las más de 100 editoriales presentes en la feria, me llego a la sala Enrique Bernardo Nuñez, donde la compañera de la RevistaAltagracia, Ángela Rizzo, ofrece un foro sobre la promoción de la lectura. La promotora de la Biblioteca Nacional inicia su intervención interactuando con el público, y nos damos cuenta que hay escritores, diseñadores gráficos, lectores y comunicadores en el público presente.
Ángela, discurrió durante 45 minutos sobre las diferentes estrategias que pueden aplicarse para conectarse con la lectura. La primera conexión es la familiar, reflexiona. “En toda familia siempre hay un tío gitano, que viene y va, que nos abre al mundo del libro y la lectura”, afirma. Rizzo citó palabras del Gabo, quien decía que conectarse con la lectura es conectarse con la magia de la palabra. Asimismo, recordó la visita a Venezuela que a principios de siglo hiciera el semiólogo y escritor italiano, Umberto Eco y que causara tanto revuelo. Sobre El nombre de la rosa, conocida novela de Eco llevada al cine, Rizzo recordó al personaje del bibliotecario ciego quien era el responsable de resguardar el conocimiento, en alusión al poder de la lectura en la forja de “seres civilizados, cultos, informados y dispuestos a la emancipación”.
Todo libro es una propuesta que siempre tiene límites. Decía Eco, continúa Ángela, que cuando se lee se construyen y reconstruyen los espacios vacíos. Se complementan las ideas del autor, se va más allá de los límites. Tal reflexión, tan simple como se le ve, sugiere que no todo está dicho y que nunca todo estará dicho, para alivio de las nuevas generaciones de escritores que aspiran a ser voces y hacer aportes valiosos para la cultura y la vida de sus congéneres.
Ángela Rizzo, de la revista Altagracia de la Biblioteca Nacional

Como máximo promotor de la lectura que tuvo el país durante años, el nombre del Comandante Chávez necesariamente hizo su aparición. Además, Rizzo aprovechó también para recomendar la lectura de La caída, de Thomas Mann, como ejemplo de esos libros que pudieran estar en nuestra ―o alguna― biblioteca, y que por extensas razones o por simple olvido nunca hemos leído. También, refirió enfática la promotora, conviene conocer la obra de Horacio Quiroga.
El evento cerró con la participación del poeta Juan Chávez, quien rememoró las palabras que sobre el libro dijo Borges, y recitó el poema “Las muchachas de la panadería”.
Teoría Bolivariana de la Historia
Cuando el historiador Eloy Reverón inquirió al público sobre cuál era el primero de los objetivos del Plan de la Patria, de inmediato un señor alzó la mano y habló de la independencia. El historiador saludó la rápida respuesta y acotó que cuando el objetivo se despliega, se habla de independencia integral. Pero ¿Qué es la independencia integral? ¿No quiere decir la propuesta legada por el Comandante que nuestra independencia sigue, de alguna manera, chucuta?
El historiador Eloy Reverón


Así comenzó la socialización de la Teoría Bolivariana de la historia, una propuesta que plantea una visión histórica desde la perspectiva del oprimido, de la indianidad, de la obra de Miranda, el maestro no declarado de El Libertador, y que plantea la necesidad de superar los tres principales vectores de la dominación que se cernieron sobre nuestros pueblos con el advenimiento del salvaje proceso civilizatorio de la modernidad: la división del trabajo social, la división espacio temporal de la historia y la división intelectual del saber.
Uno de los factores que contribuyeron al “desencantamiento del mundo” del que habló Max Weber, fue la creciente racionalización del mundo de la vida que tuvo en la especialización de los conocimientos uno de sus caballos de batalla. No por casualidad, la crónica, ese género hibrido, esa literatura originaria que incorporó siempre la historia, la literatura y lo que después se conoció como periodismo, fue quedando semi-relegada con ese desencantamiento, dando paso a disciplinas separadas y a un periodismo fragmentador de la realidad. Así, enhorabuena, la crónica, el género urbano y Calibán por excelencia, literatura cósmica a lo Vasconcelos capaz devolverle la magia al mundo, es la homenajeada en la V Feria del Libro de Caracas.
Esta señora participó activamente en el foro
“La historia es la sumatoria de las voluntades”, dijo Jorge, un Amauta surgido entre el público. Reverón celebró la participación, y en el espíritu de la promoción de la lectura, destacó que a la alfabetización debe seguirle la “betagamatización”, para poder así moverse ágilmente entre los meandros, meta-mensajes y sutilezas del lenguaje.
Así dio inicio la nueva fiesta de los libros, el debate y la lectura, una fiesta que apenas comienza, que le da continuidad al gran guateque literario que surgió en estos años de Revolución, pero que además no puede terminar.
Fuente: Texto y fotos: Amaury González Vilera / PoderenlaRed.com


viernes, 18 de abril de 2014

Saludos en tu nueva vida Gabriel Olegario

El mundo era tan reciente que las cosas no tenían nombre. Para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. La fiebre del insomnio que nos envuelve en la actualidad no es de Cien Años de Soledad. Es de medio milenio de olvido. El genio no muere, lo que se descompone es la ropa que vistió durante esta vida.

jueves, 17 de abril de 2014

Acosta Saignes, Miguel, Bolívar: acción y utopía del hombre de las dificultades (1977) Por Eloy Reverón


Magistralmente resumida, y como resultado de años de estudio sobre la formación histórico cultural del pueblo venezolano, el profesor Acosta Saignes nos coloca en contacto con en el genio de Bolívar que brota de todo lo que el hombre de "carne y hueso" pudo aprender de todos y cada una de las personalidades y grupos sociales y étnicos que participaron en el proceso político militar que emprendió la ruptura con el vínculo colonial establecido tres siglos atrás en esta "Tierra de Gracia".


Un esfuerzo excepcional y ejemplar de historia de los Libertadores, de los trabajadores, de los pobres, elaborado desde la raíz, utilizando las fuentes manadas desde los propios protagonistas.

Escrita desde el punto de vista del excluido social y con un conocimiento profundo de indios, esclavos y pardos, prácticamente ignorados por la historiografía tradicional y oficial bolivariana, tratando de escribir una historia sobre el pueblo venezolano de 1810, MAS se encontró con el hombre de las dificultades, y con su utopía. Utopía, no como algo imposible, sino como la imagen filosófica, de algo que no ha encontrado lugar, pero que la voluntad humana puede realizar, por más imposible que resulte la empresa.
            
Más allá de la mera interpretación socio histórica de la independencia (y de la emancipación) está el Simón Bolívar surgido también de la clase social a la cual perteneció y fue reflejo durante sus primeros años, pero a la luz de las clases sociales a quienes defendió a través de sus decretos y proclamas antiesclavistas de igualación social, y desde quienes se proyecta como libertador de la gran nación americana, sino como libertador social de los oprimidos.

La obra recibió el premio Casa las Américas en el año 1977, tal vez porque es expresión de un estudio historiográfico que reconstruye la formación socioeconómica colonial durante el proceso de emancipación, reconocida como un hecho histórico dentro de una lucha colectiva de donde surge la nación republicana, y desde la estructura económica e ideológica colonial en su relación estrecha con surgimiento del capitalismo mundial.

                                                                                                       
Indice de libro
§  Introducción /9
§  EL ESCENARIO /25
§  I. Independencia /27
§  II. Demografía y producción /43
§  III. La formación económica-social de Los Llanos /56
§  LA ACCIÓN /81
§  I. Base productiva de los ejércitos libertadores /83
§  II. El Ejército Libertador /107
§  III. El Ejército Libertador de Oriente /137
§  IV. El Año Terrible /149
§  V. Conductor de una clase /184
§  VI. La acción colectiva /198
§  VII. El Ejército Libertador del Llano /216
§  VIII. Estrategia extensa del Libertador /244
§  EXPANSION DE LA PATRIA /313
§  I. El hombre de la Guerra /315
§  LA UTOPÍA
§  I. Utopía verificada /361
§  II. Idea de América en Bolívar /372
§  III. Del federalismo a las confederaciones /389
§  IV. Utopía para el equilibrio del universo /409
§  V. Utopía frente a fenicios /435
§  DIALÉCTICA DE LAS DIFICULTADES /441
§  I. El huracán revolucionario /443
§  II. Los mantuanos retroceden /456
§  III. Débil instrumento de clase /469
§  IV. Dificultades postreras /485
§  Bibliografía /509



jueves, 27 de febrero de 2014

Presencia de la Masonería Venezolana en la historia de la Gran Logia de Inglaterra Eloy Reverón

Se dice que la masonería fue introducida en Venezuela en el presente siglo (XIX), cuando se estableció una logia bajo obediencia del Gran Oriente Español. Otras logias fueron reportadas de haberse desprendido de aquella misma autoridad. El ejercicio de la jurisdicción por las Grandes Logias de Inglaterra y Escocia en 1824, dentro de la cual era la República de Colombia, fue referida recién. En 1825, Joseph Cerneau, quien presidió un cuerpo masónico que le fue otorgado en Nueva York en el año de 1812, bajo el título de “Soberano Gran Consistorio de los Estados Unidos de América”, que formó en Caracas una Gran Logia y un supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Grado 33. Comenta el historiador masón británico que este título se prestó a confusión con el Gran Oriente... Leer más

sábado, 28 de diciembre de 2013

Historia de la Masonería en Venezuela Eloy Reverón

Numerosos son los artículos publicados con este título, en cuya lista de autores me incluyo. Esta vez lo hacemos dentro de un esquema didáctico, dirigido a un grupo de pupilos dedicados e esta labor. La primera afirmación que colocamos sobre la mesa es que la historia de la masonería en Venezuela no ha sido escrita. Ya hemos entregado a los participantes del Seminario la primera parte del Prolegómeno. La primera parte correspondió a una ubicación en el contexto cronológico donde se ambienta el tema de investigación. En esta parte nos ocuparemos de los principios... ver más

Principio Señorial Eloy Reverón

Hace algunos años resumimos este aspecto de su texto de la siguiente manera: Más allá del instinto animal de la demarcación, defensa territorial y la agresión, se manifiestan con notable refinación, la propiedad privada, el solar y la patria; las guerras de conquista; el caudillismo y la mafia. Antes aparece la lucha por el poder detrás de las desigualdades humanas que impulsan al ser humano a arriesgar su vida en combate donde el vencedor asume como derecho la explotación económica de los vencidos y los sometidos de manera espontánea.

El señorío se entroniza cuando estos privilegios... Ver más

sábado, 23 de noviembre de 2013

GUARAIRA REPANO ELOY REVERON

El Guaraira Repano es una gran montaña ubicada entre el río Guaire y La Guaira. Son tres moles montañosas comunicadas por una fila superior o Fila Maestra. Ubicada en la región centro norte de la costa venezolana bañada por el mar Caribe. ver mas...

sábado, 16 de noviembre de 2013

J.M. Briceño Guerrero. Discurso pronunciado en el Palacio de las Academias el 24 de junio de 1983

Con motivo del Homenaje de las Universidades al Libertador en el Bicentenario de su nacimiento. (Foto E.Reverón 20 11 2009)

Señores:
Cuando supe que yo había sido propuesto como orador de orden para este acto en representación de la Universidad de Los Andes y del resto de las universidades del país, me sentí muy honrado. “Por iniciativa de los rectores de las universidades nacionales”, rezaba la comunicación oficial, “se ha convenido celebrar en este año bicentenario del natalicio del Libertador, varios actos de carácter nacional que testimonien el recuerdo y respeto de los universitarios por el Héroe Nacional”. “Entre los actos”, agregaba, “habrá de celebrarse una sesión en el Palacio de las Academias en Caracas, el 24 de junio en horas de la noche, con motivo de cumplirse un aniversario más de la Promulgación de las Constituciones Republicanas mediante la cual el Libertador creó la Universidad Autónoma Republicana de Venezuela”.

Acepté complacido y abrumado por la ocasión de hablar ante personas tan distinguidas, sobre un tema tan importante, en el lugar olímpico de la intelectualidad venezolana. Releí los Estatutos republicanos de la Universidad Central de Venezuela sancionados por Simón Bolívar el24 de junio de 1827, recogidos por Ildefonso Leal ciento cincuenta años más tarde y publicados por la Universidad Central de Venezuela en junio de 1977 para celebrar el sesquicentenario de su existencia republicana. No podía escapárseme que el 24 de junio es también aniversario de una gran victoria militar de Simón Bolívar y cómo olvidar que San Juan Bautista, patrono del día, esconde a los dioses paganos del solsticio estival.

Todo esto, en un año de Cléones y Alantopoles , me ofrecía fáciles ventajas retóricas para exaltar la figura del Padre de la Patria en sus innegables méritos militares y civiles; haciendo valer su pensamiento y su obra en lo que tienen de radical y de actual para nosotros los de hoy; dejando resonar largamente su verbo de admonición para alimentar la esperanza de días mejores en que, gracias al coordinado esfuerzo colectivo, llegara a ser fuente de orgullo para nosotros la nación venezolana, digna hija de tan digno padre; destacando, en fin, el papel protagónico de la Universidad Autónoma en tan magna tarea, mientras ponía en evidencia la referencia astronómica de la fecha como parámetro cósmico.

Podía, sin duda, declinar esas ventajas retóricas, no muy cónsonas por cierto con la dignidad académica, y transformar mi discurso en una especie de ensayo erudito sobre las ideas del Libertador en materia cultural, rastreando sus orígenes y poniendo de manifiesto al mismo tiempo su originalidad, para colgar un nuevo retrato suyo , hecho de palabras, en este recinto, continuando así una tradición iniciada por la Universidad Central de Venezuela al poner un retrato de Su Excelencia en la Sala de sesiones del Claustro, como primera resolución después de la promulgación de los estatutos. Pero me pregunté si yo quería prolongar el linaje insigne, multitudinario de los retratistas del Libertador, callando lo que sé.

Yo había aceptado decir este discurso, complacido y abrumado por el honor. Ahora me preguntaba si no corría peligro de hundirme en el deshonor y la vergüenza, ante mis dioses, contribuyendo indirectamente a mantener mentiras convencionales por timidez en el ejercicio de la libertad de palabra. Decidí entonces que manifestaría respeto al Libertador y a mis oyentes diciendo la verdad.
Guíeme Tucídides, el testigo por antonomasia, el escrutador y paradigmático atestiguador del devenir humano. En su XLIII pone Tucídides en boca de Pericles las siguientes palabras: 



Paso a interpretar esta cita como quien interpreta una escritura sagrada porque Tucídides, cuando habla del hombre, no emite conjeturas, sino que pone en verbo para siempre su visión clara y verdadera de la condición humana. Despliego y explico la coherencia sintética de su prosa ática en forma analítica por medio de enunciados distintos:

1. Existen hombres excepcionales (extraordinarios, sobresalientes, superiores) reconocibles porque su conducta comunica con profundos intereses de sus pueblos y de la humanidad toda al par que interviene poderosamente en las circunstancias inmediatas. 
2. No quedan enterrados en sus tumbas, sino sembrados en toda la tierra.
3. Su existencia es señalada oficialmente por medio de un culto expresado en inscripciones sobre piedra, estatuas, homenajes, ceremonias cíclicamente repetidas, coronas de flores y de palabras, gestos ritualizados.
4. Su existencia, por otra parte, habita sin señalización en cada uno, como presencia innominada más cercana a su corazón que a sus actos.
Sus actos, hechuras y hazañas, fueron el empalme entre su corazón, conectado con el corazón colectivo, y las circunstancias históricas donde actuó. El alto centro de pensamiento y afectividad llamado aquí corazón, origen de conocimiento cierto y voluntad eficiente, producirá, si está vivo, nuevos actos –hechuras y hazañas- para enfrentar las nuevas circunstancias históricas.

Veamos a Bolívar y a Venezuela a la luz de Tucídides:

1. Simón Bolívar fue sin duda un hombre excepcional. Comprendió el puesto de América en el mundo y logró cohesionar durante unos tres lustros los discursos heterogéneos del pueblo para conducir un movimiento de liberación política que nos hizo pasar de colonias a repúblicas como parte de un movimiento planetario hacia la dignidad y la autonomía del género humano en sus diversas variantes culturales.
2. No quedó enterrado en su tumba, sino sembrado en toda la tierra. Su nombre y su obra son recordados con admiración y agradecimiento mucho más allá de su país natal por hombres de otras patrias y de otras lenguas, que se inspiran en él.
3. Su existencia es señalada, recordada, alabada, adorada por un culto oficial que llega a su fortissimo durante este año bicentenario de su natalicio al cual pertenecen este acto y este discurso.
4. Su existencia habita sin señalización en cada uno de nosotros como presencia innominada más cerca de su corazón que de sus actos. En todos – aunque en algunos de manera muy débil – alienta el anhelo de plenitud, “de libertad y de gloria” como diría él. Colectivamente, tal como pudo verlo Augusto Mijares, hay un estrato del psiquismo nacional donde germinan de manera silvestre las virtudes humanizantes sin las cuales ningún país llega a ninguna parte.

Y sin embargo, me veo obligado a decir algo que no es contradictorio con lo anterior pero sí paradójico y menesteroso de explicación, no solo en el discurso sino también y sobre todo en la realidad. Yo no he estudiado en vano, yo no he vivido en vano, yo no he tratado de comprender a mi país en vano. Yo sé que Simón Bolívar no es el Padre de la Patria. Yo sé también que Venezuela no es una patria.

Este país pertenece a una región del mundo que dejó de ser colonia española gracias a la gesta emancipadora encabezada por Bolívar; Pero se constituyó como estado separado en contra del pensamiento y de la voluntad de Bolívar, en contra de todo lo que Bolívar significó para sí mismo, en contra del corazón de Bolívar. Venezuela por no ser más colonia española da testimonio de la gran victoria de Bolívar, pero por ser estado separado de la Gran Colombia da testimonio del gran fracaso de Bolívar. Su propia victoria militar, más que su enfermedad y su muerte lo hicieron fracasar como organizador de estados, porque los heterogéneos discursos que logró cohesionar para la primera tarea, al dispersarse de nuevo sin el freno español y sin el suyo, sólo válido en guerra, condujeron a la multiplicidad caótica que hoy nos impide pronunciar palabras salidas del corazón colectivo, palabras que él si oyó y dijo pero nosotros no queremos oír, hipnotizados por pequeños poderes.
Nacida traumáticamente de la fragmentación de un gran sueño, Venezuela es un ámbito geográfico y administrativo. Los despojos territoriales nunca le han dolido realmente porque no es el cuerpo de una patria, sus límites son imprecisos y negociables como propiedades materiales no irrigadas por sangre común, no inervadas por un sistema vivo. Dentro de ese ámbito geográfico y administrativo hay muchas patrias pequeñas, amados terruños alimenticios que no llegan a configurar un todo orgánico, yuxtapuestos, imbricados, superpuestos, interpenetrados se continúan más allá de las fronteras sin sentirlas.

Tal situación en sí misma no entraña una desgracia irremediable y tal vez no es una desgracia. Muchas patrias han comenzado siendo conglomerados de pequeñas patrias recíprocamente hostiles. Otras han comenzado como fragmentos de un todo despedazado. Lo múltiple y diverso puede articularse en una totalidad de sentido donde las partes conservan individualidad autonómica o se van fundiendo en unidad superior donde quedan superadas y conservadas. La culpa edípica puede asumirse conscientemente transformándola en responsabilidad adulta. El hombre es músico y puede componer estados polifónicos; tendrá que componerlos.

Ese estado de cosas no es nuestro problema fundamental. Cuando nos observamos a la luz de Tucídides vemos claramente la fractura, el quiebre radical de nuestro país. A saber: la discontinuidad escenificada históricamente por nosotros entre los enunciados tercero y cuarto vistos en el despliegue y explicación de la frase puesta por Tucídides en boca de Pericles. El culto oficial a Bolívar, característico y definitorio del estado republicano, no guarda continuidad con la presencia innominada de Bolívar en nosotros más cerca de su corazón que de sus actos. El poder político venezolano, después del corto lapso de estupor que siguió al parricidio, recuperó el cadáver de Bolívar y lo hizo objeto de un culto supersticioso que encubre el terror de su resurrección y garantiza su muerte separándolo de la tierra donde podría germinar. La presencia viva e innominada de Bolívar, común a las muchas patrias pequeñas, permanece en estado embrionario porque no tiene acceso a la toma de decisiones, no tiene respiradero político. El culto a Bolívar es una fachada; el poder político se asumió como reparto y rapiña, erigido sobre el desvencijado aparato institucional de la colonia española, apuntalado por instituciones emprestadas a la Europa segunda. Se afianzó e hizo escuela un linaje hasnamousiano de hombres de presa que sólo conoce la pandilla como forma de organización y la astucia como virtud suprema.

He sufrido cincuenta años de historia de Venezuela; para comprenderlos he tenido que ir más allá de la rimbombante y hueca retórica de los militares convertidos en déspotas, más allá del asqueroso parloteo de los demagogos, más allá de los planteamientos ideológicos precariamente legitimadores de los poderosos y de los aspirantes al poder. Siempre he visto el deseo de servir a la formación de la patria atropellado por intereses egoístas, pero renaciendo siempre. Todo el que quiere servir a un propósito común encuentra que su vida es una aventura individual en un mundo caótico.

Me limito a los últimos cincuenta años por la cercanía vivencial y no puramente académica. Dos circunstancias los han caracterizado: el sostenido crecimiento demográfico y el acelerado aumento simultáneo de los recursos fiscales. Ante esas dos circunstancias hubiera podido esperarse de parte de los dirigentes del país una acción creadora de cultura, prosperidad y patria. Por una parte, una gran población mestiza descendiente de esclavos negros, indios derrotados y blancos de orilla, en pésimas condiciones de vida, habitada por un anhelo legítimo y ciego de superación; por otra parte, grupos privilegiados constituidos por descendientes de mantuanos, neocriollos y arrivés del caudillismo militar, que no sintieron nunca a los otros como integrantes de la misma patria porque no hay noción de patria. ¿Cómo hubiera podido esperarse de ellos una acción creadora que fuera más allá de sus intereses de grupo concebidos con ojo de ratón? Claro está que concebidos con ojo de águila y en contexto mundial los hubieran llevado a intentar por lo menos la formación de un estado respetable con ciudadanos capacitados para vivir y no sólo sobrevivir. No ocurrió así; no ha habido constructores de patria ni estadistas. Pero como el sostenido crecimiento demográfico potenciaba la peligrosidad social del legítimo y ciego anhelo de superación, mientras el acelerado aumento simultáneo de los recursos fiscales, remota herencia tectónica validada por la civilización industrial, posibilitaba la movilidad vertical y horizontal, y permitía aliviar, disminuir, engañar, postergar la peligrosidad social de los pobres, se perpetuaron y afianzaron las reglas del abyecto juego político que nos hizo nacer como ámbito territorial y administrativo que no como patria. Sobre los caudillos militares fueron prevaleciendo caudillos civiles, más aptos, en las nuevas circunstancias, para el reparto entre los que lograran movilizarse verticalmente por medio de partidos constituidos ad hoc, encargados de enseñar a círculos más amplios las reglas del juego, garantizar su cumplimiento y premiar según ellas a las pandillas más aptas en el manejo de la violencia y la astucia.

Como, además, en el mundo actual circulan ideas por todas partes, se procedió al encubrimiento ideológico de esa situación de hecho con doctrinas de valor estrictamente retórico, pastiches verbales, cacareo de progreso, desarrollo, planificación, revolución como ritual manipulatorio.

Para entender este acontecer no hace falta utilizar categorías específicamente humanas; bastan las mismas que se utilizan para entender etológicamente la conducta de poblaciones de peces o de insectos. Y quizás es demasiado, tal vez bastarían también las leyes de la hidráulica.

Un hombre se hace hombre cuando construye dentro de sí mismo un nivel de reflexión que le permite volverse consciente del destino, es decir, de lo que en él es condicionamiento biológico y cultural para elevarse al ejercicio de su libertad y de su creatividad. Un país se hace patria cuando construye dentro de sí centros autónomos de autoconocimiento y autocomprensión que iluminen sus centros de acción para integrarse asumiéndose en plenitud, orientarse en el universo y dirigir deliberadamente su conducta; así, esta será no la resultante mecánica de una combinatoria subhumana de fuerzas históricas, sino el producto de decisiones enraizadas en un ámbito de valores espirituales, es decir propiamente humanos.

La patria germinal habita en ese nivel del psiquismo colectivo donde anida la presencia innominada de Bolívar, más de su corazón que de sus actos pasados, pero no puede desarrollarse porque el ámbito de su despliegue – la actividad política, el manejo de los asuntos públicos – está ocupado por el culto oficial a bolívar, un culto rigurosamente farisaico, que no guarda ninguna relación de continuidad con el nivel fundamental, no lo expresa, no lo prolonga, no es su manifestación auténtica, más bien lo oprime y lo pasma permitiéndole participar sólo en la medida en que puede corromperlo y desvirtuarlo mediante la siniestra pedagogía del abyecto juego.

En todas las esferas de nuestra vida pública puede observarse y señalarse esta discontinuidad, pero hay una que nos concierne a los aquí presentes de manera cordial y capital. En el mundo actual ¿Cuáles son los centros de conocimiento, reflexión y autocomprensión que iluminan al estado y al pueblo? Sin duda aquellos donde se cultivan las ciencias y las humanidades. Entre nosotros ¿Qué institución se encarga de este cultivo? La Universidad primariamente, se supone. ¿Qué ha pasado con la Universidad? Durante los últimos veinticinco años, para limitarnos a lo vivencial, dos circunstancias han influido sobre ella: el sostenido crecimiento de la matrícula estudiantil y el aumento gigantista de los recursos financieros. ¿Qué ha hecho ante esa situación? Adaptarse pasivamente a la mecanicidad del estado. Ha sido canal selectivo para el ascenso socioeconómico, sus símbolos habilitan para una mayor participación en el reparto. Ha sido efebofrura, su ámbito contiene, retiene y entretiene a jóvenes que en su gran mayoría no obtendrán patente porque la movilidad vertical no es ilimitada ni mucho menos. Ha sido sinecura para la ociosidad estéril. Ha sido retaguardia logística y centro de reclutamiento en aventuras políticas, paramilitares y hasta hamponiles. Ha sido campo de entrenamiento para los cachorros del sistema. Ha sido fuente de financiamiento para clientelas partidistas. La habitan sectas dogmáticas anti-intelectuales, roscas burocráticas, gremios insaciables, clubes políticos, asociaciones de compadres, cofradías de borrachos – su nombre es legión- la parasitan golosamente, en disputa, la empujan en todas direcciones y ella se agita como un pelele sin ritmo ni concierto. Nadie toma decisiones, las decisiones son la resultante mecánica de las fuerzas en juego a través de una inextinguible polisinodia laberíntica donde se diluye homeopáticamente toda responsabilidad.

¿Qué hay de los centros se conocimiento y reflexión? ¿Qué pasa con las ciencias y las humanidades? Se les rinde un culto verbal rigurosamente farisaico. Los pocos que se dedican a esas actividades exóticas, extravagantes y ridículas quedan ipso facto al margen de todo lo que cuenta como importante, expuestos a cualquier desmán en cualquier momento a menos que se acostumbren a hacer ejercicios de humillación ante pequeños déspotas engreídos, se hundan en la clandestinidad o libren una continua guerra defensiva que los desgasta y los amarga disminuyendo su capacidad creadora.

Increíble todo esto tal vez para un observador externo, o por lo menos exagerado. ¿Cómo puede una institución alejarse tanto de su esencia sin que la disonancia la destruya? Aquí es cuando entra a actuar la ideología en su función amortiguadora de la contradicción y encubridora de la fractura. El derecho al estudio. La universidad reflejo del país. La protección al indigente. La autonomía garantiza la libertad mental y el desarrollo de una actitud crítica. La revolución. Pero ya ni esos mecanismos de autojustificación hacen mucha falta porque la mayoría de los universitarios ha olvidado o nunca supo lo que es universidad.

Sin embargo, un hecho milagroso de observar en la vida universitaria nos cura de todo pesimismo radical: en medio de ese océano de circunstancias adversas hay una micronesia de humanistas y científicos que, exilados en su propia casa de estudios, mantienen en lo individual las virtudes y las prácticas correspondientes a la esencia de la universidad.

En resumen, nuestra relación con Bolívar representa, simboliza y encarna la situación histórica de nuestro país en todas sus esferas, incluyendo la esfera universitaria. Por una parte un ámbito donde germinan tercamente las virtudes humanizantes y formadoras de patria. Allí late y sueña nuestro futuro vigor. Por otra parte, oprimiendo al anterior, un ámbito político, administrativo, burocrático, estatal, caracterizado por la inconsciencia de su destino, es decir por la inconsciencia de su propia mecanicidad, ciego y sordo a las posibilidades de la libertad creadora. Allí se agita y patalea un reiterado fracaso incapaz de reconocerse como tal, demasiado envilecido moralmente como para avergonzarse y retirarse, pero suficientemente fuerte como para continuar su triste espectáculo. El primer ámbito es morada de Bolívar en el sentido del cuarto enunciado que hemos desentrañado de la frase puesta por Tucídides en boca de Pericles. El segundo ámbito es sede de un acontecer mecánico que no se reconoce a sí mismo porque se enmascara en pronunciamientos farisaicos cuya falsedad no alcanza a ver; ésa es la morada de Bolívar en el sentido del tercer enunciado, pero tan carcomida y precaria en Venezuela que no puede albergar adecuadamente el recuerdo del héroe aunque lo alimente con incesantes estatuas, coronas, discursos, títulos, homenajes, ceremonias. Más bien ha hecho de él un alma en pena, que se presenta en las sesiones mediumnímicas de los cultos mágico-religiosos del pueblo como un espíritu neurasténico, impaciente, desequilibrado, que tose lastimosamente y grita órdenes absurdas.

Pudiera pensarse que la variante venezolana de la tragedia, inherente según los griegos a la condición humana, está en esa ruptura, en esa discontinuidad, en esa separación entre la heterogénea nobleza del pueblo y la actuación de los poderes públicos.
Pero no se pensaría correctamente, porque lo característico de la tragedia no es sólo su desgracia y dolor, sino también y sobre todo su inevitabilidad. Y la situación de Venezuela en general y de su universidad en particular tiene remedio.

Recordemos los dos primeros enunciados: 1. Existen hombres excepcionales reconocibles porque su conducta comunica con profundos intereses de sus pueblos y de la humanidad toda al par que interviene poderosamente en las circunstancias inmediatas.

El manejo de los asuntos públicos requiere de hombres excepcionales requiere de hombres excepcionales. Si no somos tales, adiestrémonos en el arte de reconocerlos para apoyarlos y seguirlos; si parecen o pretenden serlo sin serlo, que nuestro desprecio sea manifiesto, en escala nacional y en escala institucional.
2. No quedan enterrados en sus tumbas sino sembrados en toda la tierra.

Sepan nuestros dirigentes y su abigarrada progenie que el ocupar altas magistraturas no salva de la mediocridad ni de la muerte. No es un nombre en una lista de gobernantes ni un retrato en una galería de directores lo que puede dar sentido a una vida estéril e intrascendente. Más bien ponen de manifiesto su vacuidad. La tierra no puede hacer germinar lo que no es semilla. Un corazón vacío no puede hacer acto de presencia junto al corazón del pueblo. Es preferible el anonimato de los humildes que se convierten en humus alimenticio para las virtudes humanizantes donde se esconde y sueña el futuro vigor de la patria.

Se convino celebrar este acto para testimoniar “el recuerdo y respeto de los universitarios por el héroe nacional”

Recuerdo y respeto, he comprendido estas dos palabras etimológicamente. Recordar viene de cor, cordis, corazón; significa volver a traer algo o alguien al corazón, desplazar de nuevo el corazón hacia algo o alguien; una operación del afecto.

Respeto viene de respicio, respixi, respectus; significa mirar hacia atrás, hacia adentro; volver a mirar, considerar, referirse a, respectar; una operación del intelecto.

Esta ha sido mi manera de expresar recuerdo y respeto por el héroe nacional. He preferido un discurso testimonial a un discurso epidíctico. Lo he hecho con ira y lucidez, como lanzando una pedrada contra enemigo más fuerte, último recurso para no cubrirme de deshonor y de vergüenza ante mis dioses. Si, además he logrado expresar algún estrato del intrincado psiquismo universitario, no a mi corresponde juzgar, sino a la consciencia de mis pares, perturbada como la mía por Cléones y Alantopoles.

Termino repitiendo la frase de Tucídides, esta vez, empero, como responso a Bolívar en la lengua que dio origen y esencia a Universidades y Academias:



Publicado en noviembre de 2009