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viernes, 13 de marzo de 2020

Siglo XIX Venezolano Eloy Reverón

1.- La conformación del Estado Nación Venezolano 

La conformación del Estado Nación venezolano surge de los escombros de la Gran Colombia Bolivariana y sobre los cadáveres de Antonio José de Sucre, de Simón Bolívar y del proyecto político defendido por ellos. Proyecto político fundamentado sobre los principios bolivarianos fundamentales como la unión, la integración y la eudaimonía; explicado este último principio filosófico, como la mayor suma de felicidad posible.
En medio del agotamiento generado después de dos décadas de guerras civiles generadas como producto de un estallido social que fue canalizado por la habilidad política y militar de Simón Bolívar sobre la idea de una patria grande, americana, organizada ante la invasión militar extranjera comandada por el general don Pablo Morillo y el resto del ejército del imperio más grande de la época apostado en el sur del Continente, se vieron ante la necesidad de abandonar el resto de las colonias de la América meridional.
Una de las cinco pequeñas repúblicas que resultaron de la fragmentación de la Patria Bolivariana que se constituye en 1930 es la República de Venezuela. Sus mentores ideológicos, la Oligarquía conservadora representada en las familias de la pequeña burguesía comercial asociada a la punta de lanza de la revolución industrial que establecía sus rutas comerciales marítimas en El Caribe y el resto del mundo.
El estallido social surgió de la crisis de autoridad sufrida por la Corona Imperial Española ante la presencia dominadora de José Bonaparte en la Península Ibérica, conocida como la crisis de Bayona (1808-1812). Los mantuanos veían la idea de la Independencia tras el cristal ilusorio del ejemplo generado por la Independencia de las provincias británicas de norte América como una empresa sin las dificultades que surgieron como consecuencia de la Crisis de autoridad generada por la ausencia de la figura del Rey. Así se conforma una situación que una vez caída la Primera República, el general Francisco de Miranda calificó de bochinche, resultado de la confrontación de los intereses de los diferentes sectores de la formación socio económica colonialista, esclavista y mercantilista implantada por el Imperio español para satisfacer sus necesidades.
La clase comercial exportadora y sus aliados comerciales y financieros foráneos quienes mantuvieron los suministros durante dos décadas de guerra fue el sector más entusiasmado por la idea de las pequeñas repúblicas, con sus respectivas deudas externas generadas por los gastos de la guerra. Le sumamos un sector social liderado por el general José Antonio Páez que se había iniciado durante la rebelión de los llaneros comandada por el Taita José Tomás Boves, un llanero de origen asturiano que cayó prisionero en alta mar como contrabandista y finalmente se hizo pulpero en Calabozo y se formó como líder conduciendo bandas de contrabandistas desde el llano hacia la mar en medio de la zona fronteriza entre la provincia de Venezuela y la de Nueva Andalucía.
Finalmente el sector de los pequeños comerciantes pardos e isleños comandados por el contrabandista, el capitán de fragata Domingo de Monteverde, que invade Venezuela con poco más de un par de centenar de hombres, invaden a Venezuela por la provincia de Coro y amparados por la secuela del terremotos que afectó a las principales ciudades del centro, logró implantar la dictadura de los Canarios.
Nos queda el Llano, una formación socio económica que se desarrolló al margen de la estructura de dominio colonial implantada en el resto del continente, en la zona fronteriza, donde los cuatro vectores de la fuerza de dominio colonial no pudieron implantar con propiedad todo su sistema de dominación colonial. Para entender no solo a Boves, a Páez, a Ezequiel Zamora a Maisanta y al mismo Hugo Chávez Frías, sugerimos detenerse en el primer capítulo de la obra de Miguel Acosta Saignes, Bolívar (El Hombre de las Dificultades), allí describe la naturaleza de esa formación socio económica que hizo posible la gesta de la emancipación militar en América Meridional.
No podía faltar los esclavos de las haciendas incorporados a la guerra, desde la cimarronía o desde la misma fidelidad a sus amos incitada y desde los mismos púlpitos de las iglesias. Los esclavos, los libertos, los pardos, los isleños, los blancos de orilla y los llaneros fueron los primeros que se enfrentaron contra el Estado fundado por los mantuanos, porque a fin de cuentas habían sido las reales cédulas del Rey, las que de alguna manera los había amparado de los abusos de la clase dominante criolla.
De todo ese “bochinche” y de dos décadas de guerra, queda un país endeudado que además de no haber alcanzado cambio alguno en las relaciones de producción, se encontraba a merced de sus acreedores, y con la dificultad de mantener el orden interno y bajo el mismo sistema esclavista con una nueva potencia colonial que ejercía su poder desde la “mano invisible del mercado y las finanzas” generada por el capitalismo que emergía desde una acumulación originada en las riquezas minerales que permitieron a lo que hoy conocemos como Europa, salir de la periferia del mundo comercial de la modernidad iniciada desde la misma invasión y conquista de América convirtiendo a la Modernidad en un concepto hegemónico.